¿Cual es la realidad de los delitos rurales en Salta?
Históricamente el Valle de Lerma fue y sigue siendo la zona donde delitos como el abigeato son más comunes, pero en los últimos años los delitos rurales se generalizaron en toda la provincia. Lo que pasa es que cuando hablamos de delitos rurales ya no nos referimos solo al robo de ganado, sino también a hurtos de todo tipo, algunos violentos y otros hasta insólitos, por las características o por el bien que se roba. Hoy por hoy, la zona más caliente en materia de delitos de este tipo es el norte de la provincia, en los departamento de Rivadavia y San Martín.

¿En qué proporción los afecta la situación?
Nos afecta a todos. Cuando digo a todos me refiero a los productores, a la comunidad rural en general y a la provincia misma. Porque mientras discutimos temas vitales para el desarrollo de Salta como el ordenamiento territorial, se están robando toneladas de madera y degradando los bosques que supuestamente se pretende cuidar, y a la vista de todo el mundo. Y nadie hace nada. Eso sí, si un productor corta una rama le hacen un sumario y hasta le cobran multas, porque es más fácil detectar y trabajar sobre eso que prevenir robos de madera que, insisto, son flagrantes y a la vista de todo el mundo.

¿Qué pasa con las denuncias?
Sí hay denuncias, y muchas. También hay casos en los que por las distancias o la falta de comunicación no se hacen, y en los casos en los que se las realiza, pocas o ninguna se resuelven. Hay complicidades a través del desaliento algunas veces, y en otras se nota una falta de recursos y un abandono alarmante de las fuerzas de seguridad del interior de la provincia. Hay muchos y muy buenos efectivos en todas las fuerzas, pero no tienen con qué, por así decirlo. Trabajan sin recursos, sin móviles, sin combustible y sin posibilidades de hacer tareas de inteligencia en pos de prevenir el delito, "y no correrla de atrás", que es lo que sucede hoy en día.

¿Qué tipo de hechos delictivos se conocen?
Se denunciaron robos con gente durmiendo en las casas, lo que demuestra una temeridad que antes no existía. Luego de varios episodios de este tipo se mejoró mucho la presencia policial en la zona, e incluso hay una comisario nueva que está llevando adelante tareas de prevención y control. Se profesionalizó la fuerza en esa zona y el cambio es notorio, pero a veces se nota que necesitan más recursos.

¿Existen amenazas?
Aun con estos pequeños cambios, hay productores que fueron amenazados en caminos de tierra en medio de la nada, y en todos los casos el mensaje es el mismo: "Dejate de joder porque acá en el chaco la gente desaparece en el monte". Es grave la situación en algunas zonas.

¿Tienen diálogo con las autoridades de Seguridad?
Con la Secretaría de Seguridad de la Provincia hay diálogo y claramente también hay buenas intenciones, pero con eso no alcanza. Hace falta más presencia de las fuerzas, más recursos y mayor voluntad de encarar este tema como algo serio y cada vez más frecuente.

¿Tuvieron que tomar alguna medida al respecto?
Hace falta hablar con las departamentales de las distintas zonas y ver de implementar (aún no se hizo) un 911, pero con frecuencia radial en la zona. Sí se insiste con apoyar y mejorar las fuerzas y que, de ser necesario, se tenga más diálogo y mayor intercambio con los dueños de los campos, que son en definitiva quienes mejor que nadie conocen los caminos.

¿Qué tipo de delitos existen?
Tenemos denuncias de fincas a las que literalmente las desvalijaron, no solo robaron agroquímicos, semillas y herramientas, ya pasaron a un plano mayor y se podría decir que más que un robo fue una mudanza; ni las mesas de luz dejaron. Hay denuncias de productores a los que les entraron a la noche cuando estaban durmiendo. Se denunció robo de madera indiscriminado, matanza o robo de animales y hasta tenemos un caso de un productor en la zona de Coronel Cornejo al que le robaron los portones de entrada al campo, los que pesaban 500 kilos cada uno por lo menos.

¿Y el abigeato?
Obviamente se sigue robando ganado, quizás en mayor medida que antes, pero hay otro tipo de delitos que hoy son comunes y antes no ocurrían. En algunos robos se hacen evidentes tareas de inteligencia para este fin, y para estas tareas hace falta tiempo y un mínimo de recursos por parte de los delincuentes, y la sensación es que si se trabajara seriamente en prevenir más que en perseguir, seguro que muchos de estos delitos podrían evitarse.

¿Cuales son los motivos por los cuales esta situación crece?
Indudablemente, la situación de precariedad en la que vivimos actualmente es producto de malas o falta de políticas publicas serias. Estos últimos años, en todo el país, se hizo evidente una degradación social alarmante en las zonas más alejadas de los grandes centros urbanos. De hecho solíamos hablar hace años del Gran Buenos Aires y del Gran Rosario como las zonas más peligrosas del país, y quizás esto siga siendo así, pero ya no son las únicas lamentablemente.

¿Cuál es el mensaje?
Desde las entidades seguiremos alentando a los productores a hacer las denuncias y colaborando en todo lo que las fuerzas lo requieran, pero ante todo hace falta una clara voluntad política de terminar con la situación de abandono en la que algunas zonas del interior de Salta se encuentran. Creo que con voluntad política, antes que con recursos, todo es posible. Hay que animarse.

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