El impulso que recibió el campo argentino con la llegada de Mauricio Macri a la Casa Rosada se sintió en prácticamente todos los sectores, pero con dispares resultados.
La eliminación de las retenciones a las exportaciones de todos los productos -salvo la soja que tuvo una reducción del 5% y que sumará el mismo porcentaje año a año hasta desaparecer- le devolvió el ímpetu a los productores que apuestan nuevamente a invertir en las próximas campañas.
En Salta la proyección indica que crecerá la superficie implantada con maíz, en detrimento de la soja, una gran noticia para los suelos que necesitan de la rotación de los cultivos para mantener la sustentabilidad.
Sin embargo, para que la ecuación termine de cerrar, Salta -y el NOA- necesita que se cumpla también con la promesa del flete diferenciado, ya que sigue teniendo un alto costo de transporte hasta las terminales portuarias de Rosario que le quita un alto índice de rentabilidad.
Pero también necesita la provincia eficientizar su producción y avanzar en un sistema agrícola-ganadero más equilibrado. Para ello es fundamental replantear los términos del ordenamiento territorial y apuntar a un verdadero desarrollo de la ganadería con sustentabilidad.
En los últimos años, la producción ganadera sufrió, a la par de lo que ocurrió en casi todo el país, el amesetamiento del stock bovino.
En su discurso ante la Asamblea Legislativa, el gobernador Juan Manuel Urtubey envió un mensaje al sector al destacar la necesidad de un "desarrollo sustentable de la ganadería incentivando toda la cadena productiva y procurando la mayor transformación de granos en carne".
La intención para que el sector despegue, al parecer, está; falta definir claramente cómo se trabajará para lograrlo.

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