Miles de personas de la ciudades de Güemes y de El Bordo se unieron el miércoles a la noche en una marcha sin precedentes locales para exigir justicia por Rocío Alancay, una niña que fue violada por cinco sujetos cuando tenía 9 años.
Lo que reflotó el caso en la opinión pública es que Mario Luis Rodríguez, acusado por la violación, fue una de las víctimas de los apremios ilegales por parte de efectivos policiales en 2011, cuyo juicio finalizó hace unos días.
La cantidad de gente en la marcha sorprendió a todos: fueron más de 6.000 personas las que pidieron justicia por las principales calles de la ciudad.
Los güemenses exigen que las autoridades tomen cartas en el asunto, ya que los acusados nunca fueron juzgados.

Sin ninguna ayuda

Hoy la familia de Rocío lucha por conseguir los medios económicos para someter a una nueva intervención a la joven, que ya tiene 16 años.
Rosa Flores comentó a El Tribuno que nunca recibieron ayuda para paliar los tratamientos médicos de la niña a raíz de las devastadoras consecuencias que los violadores dejaron en su cuerpo: Rocío debió ser operada en tres oportunidades, porque sus aparatos reproductor y urinario fueron destruidos.
En un acto de crueldad extrema, los violadores utilizaron palos. Hoy la joven deberá someterse a una cuarta operación. Ni hablar de los daños psicológicos: Rocío ya intentó suicidarse en dos ocasiones.
Rosa recordó aquella fatídica jornada. "Fue hace 7 años, Rocío tenía 9. Le pedí que fuera a hacer unas compras en un negocio cercano. Allí una prima suya le ofreció unas galletas y la alejó hasta unos eucaliptos, donde aparecieron estos delincuentes, que entonces tenían 14 y 16 años. Le pusieron un trapo con droga en el rostro y mi hija se desmayó. Luego la llevaron hasta un domicilio del barrio El Cruce, donde fue violada. Le destruyeron el aparato reproductivo. Todavía me duele recordar la explicación de los médicos sobre lo que le hicieron a mi hija", contó la mujer, con voz entrecortada.
Después del aberrante hecho, Rocío fue semienterrada en un descampado cerca de unos terrenos del ingenio San Isidro. "Creyeron que mi hija había muerto, hicieron un pozo poco profundo, la enterraron y la taparon con tierra y barro. Gracias a Dios, unas personas que pasaron por el lugar la rescataron", afirma entre lágrimas.
Rosa realizó todas las denuncias correspondientes y los acusados fueron detenidos, así como fue demostrada su participación en la violación. Pero, por ser menores, salieron en libertad.
"Clamé por justicia pero nadie me escuchó. Para ella no hubo justicia. Hoy vive un infierno", afirmó la mujer.

Juicio a los policías

Rosa revivió su calvario en las últimas semanas, con la realización del juicio a un grupo de policías de Güemes acusados de apremios ilegales en 2011 contra unos jóvenes que se alojaban en la comisaría 11.
Uno de ellos es Mario Rodríguez, acusado de violar a Rocío.
El lunes pasado, la Justicia condenó a los expolicías Marcos Gordillo, Héctor Ramírez, Matías Cruz, Leonardo Serrano, Alberto Ontiveros y Roberto Barrionuevo.
Si bien en un primer momento se corrió el rumor de que todas las víctimas de las torturas (incluido Rodríguez) recibirían un resarcimiento económico, lo que causó gran indignación en la sociedad, desde el Poder Judicial de Salta aclararon que solo uno de ellos, Miguel Ángel Martínez, recibirá tal resarcimiento.
Martínez, detenido actualmente por robo calificado, daños y amenazas, inició una demanda por daño moral y recibirá $110.000. Desde el Poder Judicial señalaron que nada tiene que ver con lo ocurrido a Rocío.

Apoyo

La comunidad güemense siempre estuvo al lado de Rosa. En El Bordo se hicieron varias manifestaciones cuando se hizo público el caso de los policías. Políticos, docentes, alumnos y vecinos marcharon exigiendo la detención de los violadores de Rocío.
En la multitudinaria marcha del miércoles pasado, estuvo presente la intendenta de la ciudad de Gemes, Alejandra Fernández, quien afirmó que harán lo posible para que el caso se reabra.
"Es un deber de ciudadano estar cerca de Rocío. Lo que hicieron con ella fue una gran injusticia. Vamos a hacer todo lo posible para que el caso se reabra y la familia pueda tener un mínimo de tranquilidad", expresó la intendenta Alejandra Fernández durante la manifestación.

“Reabran la causa”

Rosa cuenta que todo empeoró cuando Rocío comenzó a crecer, porque tomó conciencia de lo que le pasó. “No tiene amigas, no quiere salir, está en tratamiento, pero se quiso suicidar dos veces”.
El impacto en la familia también fue devastador. “Su hermano mayor sufre una gran culpa, porque él debía acompañarla esa tarde. Él también piensa en la muerte, porque no soporta verla así a su hermana”, expresó la mujer.
Agregó también: “Hoy los violadores de mi hija están libres. Quiero que la causa se reabra y que se condene a los violadores por todo el daño que hicieron”.
En la jornada de ayer, Rosa rechazó reunirse con representantes de Derechos Humanos de la Provincia, que se acercaron hasta su domicilio. “Hoy vienen a verme porque todo un pueblo se movilizó. Cuando fui yo, no me atendieron”.

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Sección Editorial

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Shadowman Meanmachine
Shadowman Meanmachine · Hace 7 meses

MUY BIEN SEÑORA PIDA JUSTICIA POR SU HIJA Y SAQUELOS CAGANDO A ESOS HIJOS DE PUTA DE DERECHOS HUMANOS, PARASITOS, LACRAS, SE RIEN DE LAS VÍCTIMAS DE DELITOS PORQUE APAÑAN Y DEFIENDEN A LOS DELINCUENTES, SON UNA MIERDA, LA FELICITO POR NO RECIBIR A ESTAS RATAS


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