Leonardo Fariña, el arrepentido de la investigación sobre la ruta del dinero K, llamó a su abogada Giselle Robles para que revisara si la caja fuerte de su exclusivo piso de 400 metros cuadrados en Avenida del Libertador y San Martín de Tours seguía intacta. Él aún estaba detenido y no podía hacerlo por su cuenta.
Cuando los colaboradores de la abogada entraron al departamento del piso 23 se llevaron una sorpresa. La caja fuerte estaba, pero alguien había violado su cerradura y dentro de ella no quedaba nada. Uno de los hombres que intervino en la escena aseguró que Fariña les dijo que antes había 300.000 dólares allí. ¿Quién se los había llevado? La primera y obvia sospecha del hoy arrepentido apuntó contra su ex, Karina Jelinek, que por supuesto niega haberse robado la plata. La segunda sospecha lo intranquilizaba un poco más: ¿y si el que se llevó el botín fue un enviado de Lázaro Báez, el supuesto testaferro de los Kirchner? El siempre le reclamó a Fariña 9 millones de dólares que le habría birlado en sus operatorias con la financiera "La Rosadita". También era una hipótesis atendible.
Un pedido más les llamó la atención a los hombres que revisaron el piso de Fariña, que está a nombre de su padre. Les pidió que se fijaran si en la heladera aún estaban sus hormonas de crecimiento. Pero no: lo único que encontraron fueron algunas cremas de belleza que Jelinek había dejado en el lugar.

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Sección Editorial

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Norberto Maidana
Norberto Maidana · Hace 1 mes

Un ladron que roba otro ladron tiene cien año de perdon, y ademas mentiroso y fulero.

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