Feminización de la pobreza

Pamela Ares

Feminización de la pobreza

A un año del #NiUnaMenos, hemos logrado instalar el tema de la violencia contra las mujeres en la agenda no solo mediática sino también social, pero aún mucho resta por hacer.
Más de una década de inclusión, de derechos adquiridos y de conciencia colectiva tampoco ha sido suficiente para transformar estructuralmente la matriz sistema y de la concepción que éste tiene del desarrollo humano, poniendo definitivamente a la mujer en el centro de la escena.
Un año después, producto del contexto socioeconómico en el que nos encontramos, la vulneración de los derechos humanos de las mujeres nos conduce a hablar del fenómeno de la feminización de la pobreza, con un Estado indiferente y que se niega a ver que son las mujeres las más afectadas por esta situación.
La cuantificación de la crisis económica (recesión, inflación, ajuste y pérdida del empleo) muestra la cara más cruel del sistema capitalista y patriarcal, un sistema que invisibiliza a la economía informal, la economía social y, obviamente, a la mujer como motor principal de estos sectores de la economía. La vulneración de los derechos humanos de las mujeres, como son el acceso a una vivienda digna, al trabajo remunerado, a la educación, el acceso a la Justicia, y por sobre todas las cosas a una vida libre de violencia, comienzan a ponerse en jaque.
Reflexionemos juntos sobre todo lo que hemos logrado, pero tengamos la conciencia alerta sobre lo que nos falta. Que este aniversario de #NiUnaMenos nos lleve a complejizar el análisis sobre otras variables.
El Estado debe garantizar una vida libre de violencia, promover la autonomía económica de las mujeres, fortalecer los liderazgos femeninos, escuchar las voces de aquellas mujeres que no tienen voz. Poner el foco en cambiar las reglas del juego de una vez por todas y construir una sociedad justa e igualitaria, libre de toda discriminación y violencia.

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