Una patota autodenominada Los Leopardos arrasó con todo en la madrugada de ayer en el barrio Lamadrid. El saldo del feroz ataque terminó con dos jóvenes heridos, uno de 21 años, a quien le arrancaron cuatro dientes de una pedrada y otro de 27, que terminó con una herida cortante en una de sus piernas. Otros tres sufrieron lesiones menores y a uno de ellos le robaron las zapatillas. Un miembro de Los Leopardos fue reducido por policías pero no fue detenido.
Como todos los fines de semana, el viernes por la noche el grupo conformado por unas 30 personas, entre adolescentes y jóvenes, se juntó para hacer de las suyas en el pasaje Aramburu al 3000. En esas juntas, la banda se dispone a beber alcohol y consumir drogas. En plena madrugada, el alcohol comenzó a escasear y los líderes de la banda ordenaron a los jóvenes buscar más. Estos se dirigieron hasta un almacén y en el camino se cruzaron con otros. Entre insultos y golpes, los jóvenes "leopardos" regresaron casi con lágrimas en sus ojos para contar lo sucedido.
Lo más grandes de la barra no tardaron en armarse con piedras, palos y botellas y fueron en busca de venganza. A la carrera lanzaron distintos elementos contundentes por el aire que al caer rompieron autos y frente de algunas casas. Los líderes de Los Leopardos son conocidos como Sacha, Ángel y Loco Maxi. Bajo su condición, son quienes tienen licencia para cargar armas de fuego caseras.
"Sin ningún motivo apedrearon toda mi casa. Me rompieron la ventana y un tal Sacha le pegó una patada a la puerta y le arrancó un pedazo. Todos los vecinos de la cuadra salieron para auxiliarnos del ataque e intentaban correrlos pero los patoteros no se calmaban. Seguían volando piedras contra los autos", relató una vecina.
Rosalía Díaz vecina: ´"El paco ha hecho estragos. Hubo muertes culpa de esa droga. Ojalá hubiera una solución para que podamos vivir tranquilos".

Las piedras impactaron contra dos automóviles estacionados frente a un taller mecánico: un Fiat Uno amarillo y un Volkswagen Golf. "Me destrozaron la parte del conductor del auto y también uno que es de un cliente. Le rompieron el parabrisas. No es la primera vez que lo hacen. Cuando lo hicieron por primera vez, tiempo atrás, también rompieron la ventanilla de mi auto y encima amenazaron con hacerle daño a mi familia si yo hacía la denuncia", dijo el dueño del taller.

Se supo que Los Leopardos suelen pernoctar en tres casas abandonadas de la zona que funcionan como aguantadero. En una de ellas se harían riñas de gallos y en las otras comercializan estupefacientes. "Todo es por una cuestión territorial. Ellos quieren manejar el barrio, venden droga, enferman a los chicos", dijeron los vecinos. "Queremos vivir tranquilos. Hay 60 denuncias en contra de esta patota y nadie nos brinda una solución", coincidieron los residentes.

Temor

El presidente del Centro Vecinal del barrio Lamadrid, Walter Ignes, manifestó: "La gente está muy atemorizada. Pagamos nuestros impuestos y somos rehenes de los violentos de esta barra. Ya hice presentaciones para que me den una audiencia en el Ministerio de Seguridad pero, lamentablemente, los funcionarios no atienden reclamos vecinales".
"Le pido a la Justicia que tome cartas en el asunto", expresó el titular del Centro Vecinal.
Walter Ignes CENTRO VECINAL “Aquí tienen que intervenir jueces y fiscales para erradicar a esta barra. La patota avanza contra todo y todos. No le importa nada”. “Hasta que no muera algún chico nadie se va a hacer cargo. Si llega a morir alguien el Gobierno será el responsable. Todo se puede prevenir”.

Roban y se burlan de sus víctimas
Semanas atrás, Los Leopardos atacaron a un joven, lo despojaron de su motocicleta y luego se la devolvieron desmantelada. El hecho también ocurrió en el pasaje Uriburu. La víctima se encontraba en su rodado Nevada, de 110 cc, negro, junto a un primo y un amigo, cuando aparecieron Sambo, Popo, Sacha, Ángel, Guti, Titán, Matías, Lucas, Ricardo, Pokemón, Paco, Fuma, Vital y Seba. Sin mediar palabra, los rodearon y les quitaron la moto, la documentación y luego se la devolvieron arrojandola contra el piso. No conforme con eso, la patearon y apedrearon, mientras se burlaban de la víctima. También robaron un celular Samsung Galaxy.

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