Un estudio publicado recientemente en The International Journal of Impotence Research sugiere que ciertos factores del estilo de vida estarían más asociados que otros con un daño del material genético del esperma. Estos son la obesidad, el estrés y hasta el uso del teléfono celular.
Para los autores de la investigación, el nivel de daño podría afectar la capacidad masculina de concebir y los genes que heredan los hijos.
Los análisis del semen sirven para determinar el número de espermatozoides y el estado general de este material genético. Pero los autores de este nuevo estudio realizado en Polonia estiman que el nivel de daño (fragmentación) del ácido desoxirribonucleico (ADN) sería un indicador más confiable de la fertilidad.
En The International Journal of Impotence Research, el equipo médico publica que esa fragmentación reduce las chances de concebir de manera natural y mediante procedimientos como la fertilización in vitro.
Ricardo P. Bertolla, de la Universidad Federal de San Pablo (Brasil), un profesional que no participó del estudio, recordó que estudios previos habían identificado que el estilo de vida influye en el nivel de fragmentación del ADN de los espermatozoides.
"Pero lo más importante es que el ambiente y ciertos factores del estilo de vida influirían en la fertilidad masculina, aunque la respuesta es altamente variable entre un hombre y otro", especificó Bertolla.
El equipo del doctor Marian Radwan, del hospital Gameta -ubicado en Rzgow, Polonia- estudió a 286 varones menores de 45 años atendidos en la clínica de infertilidad.
Radwan no hizo comentarios detallados sobre el estudio, pero se publicó que la mayoría de los pacientes tenía sobrepeso, no fumaba y estaba expuesto a estrés moderado en el trabajo y la vida personal. La mitad utilizaba teléfono celular desde hacía entre seis a diez años. Todos tenían concentraciones de semen normales, pero aquellos con más edad y una sobrecarga laboral mayor registraban, también, una mayor fragmentación de ADN.
Los participantes obesos o que usaban el celular desde hacía diez años también tendían a tener un porcentaje más alto de espermatozoides inmaduros que otros participantes.
Por otra parte el consumo de café y alcohol, el tabaquismo y la actividad física no estuvieron asociados con la fragmentación del ADN.
Existe evidencia de que el daño del ADN no solo afecta la fertilidad masculina, sino que también esta condición la pueden heredar los hijos. Esto, según precisa el equipo, eleva el riesgo de portar mutaciones genéticas asociadas con distintas enfermedades. "Hasta los hombres con parámetros normales del esperma, como el volumen de eyaculación y las concentraciones de espermatozoides, podrían tener altos niveles de radicales libres y daño del ADN", dijo Rima Dada, especialista del Instituto de Ciencias Médicas All India (Nueva Delhi) y que no participó del estudio. Agregó que hasta el 40 por ciento de los hombres en edad reproductiva tiene algún inconveniente con la producción de espermatozoides. Sin embargo, Bertolla aclaró que no está convencido de que el uso del teléfono celular dañe los espermatozoides.
"No veo pruebas definitivas que lo demuestren", sostuvo. Opinó, además, que el nuevo estudio que salió a la luz no prueba que cualquier factor del estilo de vida dañe el ADN, sino solo que puede existir una asociación.

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