Con el color, sentimiento y sabor de todos los años, se llevó a cabo en la localidad camposanteña de Cobos, la 9ª Edición le Festival de los Pueblos Originarios.
Una actividad folclórica que nació con la finalidad de mantener vivas las tradiciones de nuestros ancestros, tal como lo marca el Día Mundial de los Pueblo Originarios que se celebra los 19 de abril.
Lo que ahora se conoce como un festival nació como una juntada familiar, una guitarreada entre vecinos de Cobos que se realizó por primera vez en el patio de la humilde casa de los Vidaurre, una reconocida familia de luthiers que se dedica a la confección de guitarras, bombos, charangos y violines.
Con el correr de los años, el patio se vio poblado de personas que se llegaron para acompañar esta idea. Y ya en la 5ª edición tomó tal fuerza que su capacidad se vio desbordada.
"Esto lo hacemos con el cariño que siempre puso mi familia en cada cosa que hace, todo es gratuito, no se trata de traer a grandes conjuntos, todo es local, quizás con algunas sorpresas pero que se arriman en forma desinteresada", comentó Juan Vidaurre uno de los hijos de Don Eusebio.
Gemes ha dado en los últimos años, grandes valores en el ámbito de la música folclórica, con destacadas actuaciones a nivel nacional, esa calidad de artistas locales le da brillo propio al festival.
La jornada comienza con la llegada de artistas, quienes son recibidos con un almuerzo criollo, entre empanadas, humitas y locro el lugar se va poblando. El público que llega temprano busca el mejor lugar para poner la parrilla, los artesanos le dan un marco de color al lugar, al igual que los vendedores de comida regionales. Alrededor de las 13.30, el coamauta Héctor José Vila realiza un ritual a la Pachamama, pidiéndole permiso para dar inicio al festival y favores para la gente presente.
"Así lo hacían y sentían los indígenas, porque la tierra no era de ellos, ellos pertenecían a la tierra", explicó. El trabajo de un mes llegaba a su fin. "Mi señora y sus amigas cocinaron tres días, hay comida para 700 personas, es mucho trabajo, pero lo hacemos con cariño", dijo don Eusebio.

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