Los cuatro equipos que resultaron finalistas en el primer torneo de vóley aborigen y que se disputó desde el pasado mes de agosto fueron agasajados como ellos se merecen y recibieron indumentaria deportiva, redes, pelotas, los clásicos trofeos y disfrutarán de un asado que este fin de semana compartirán en sus respectivas comunidades.
Del primer torneo de vóley que se realizó en Tartagal y cuya final se disputó el jueves en el Complejo Deportivo Municipal participaron 40 equipos en las categorías femenino y masculino, representativos de 10 comunidades aborígenes.
"La idea fuerza en la organización de este torneo fue fortalecer los vínculos entre comunidades originarias, que confraternicen entre ellas, pero también que se sientan incluidas por algo tan valioso como es la práctica de un deporte", explicó el profesor Carlos Almagro, director de Deportes municipal y principal mentor de este torneo.
Como a Almagro, a mucha gente de Tartagal siempre le llamó la atención de qué manera la práctica del vóley comenzó a imponerse en las comunidades aborígenes hace más de una década, sobre todo entre las mujeres, sin importar la edad porque lo juegan adolescentes pero también mamás y abuelas.
"El marco familiar que veíamos cuando en cualquier canchita las chicas se juntaban a jugar al vóley nos hizo pensar que podríamos darle más fuerza a esta iniciativa, pero la idea siempre fue que jugaran el campeonato como ellas lo hacen en sus comunidades", explicó el profesor.
"La mayoría juega con la ropa que usan diariamente -por lo general polleras largas- y descalzas, las más jovencitas de vaquero o bermudas y nunca sobre canchas con piso de cemento a pesar de que hay muchas que se construyeron cerca de las comunidades", detalló.
Reglamento y modalidad propia
En cuanto al reglamento, dijo que "para el campeonato que se inició hace tres meses también se respetó el que se utiliza en las comunidades. Al inicio del campeonato no era fácil llegar y sacarle fotos o filmar los partidos. Nos dábamos cuenta de que les incomodaba, pero con el paso de las semanas se fueron familiarizando con las cámaras y al final jugaban con total naturalidad y hasta se animaron a comentar algunas instancias de los partidos", recordó el funcionario.
Aunque los equipos podían perfectamente jugar en canchas de cemento "lo que siempre hemos respetado es la cancha de piso de tierra, al punto que para la final, que se disputó en el complejo deportivo municipal, se acarrearon varias camionadas de arena, para hacer una especie de cancha de beach vóley que quedará para los que quieran practicar esa disciplina, sean aborígenes o criollos", agregó entusiasmado.
Como se trataba de cuarenta equipos y algunas comunidades tenían dos o más representantes, la modalidad que se adoptó fue que se fueran eliminando de manera interna y en una siguiente etapa que los partidos se organizaran entre comunidades cercanas, para llegar a la final, que tuvo lugar el jueves en el complejo.
Si bien chicos y chicas de comunidades aborígenes participan de los campeonatos de fútbol, es la primera vez que disputan un campeonato de vóley "La idea es que sigan practicando un deporte que los haces felices, en especial a las mujeres. Hemos visto que tienen un muy buen nivel y un compromiso muy firme. Como todos sabemos, el deporte es la mejor arma para enfrentar los flagelos como la droga y el alcohol. Por eso vamos a seguir impulsando que el vóley se afiance cada vez más, en especial entre los adolescentes y los niños de las comunidades originarias", concluyó Almagro.

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