Según la vaticanista del periódico, Stefania Falasca, que conoce personalmente al Papa Francisco, la Madre Teresa debería ser canonizada el 4 de septiembre de 2016 en Roma, en el marco del Jubileo de la Misericordia, que comenzó el 8 de diciembre. La fecha debería ser confirmada durante un consistorio. El Vaticano, por el momento, solamente confirmó de manera oficial que "el Santo Padre autorizó a la Congregación de las Causas de los Santos a proclamar el decreto sobre el milagro atribuido a la intercesión de la beata Madre Teresa". El hecho en cuestión es la cura de un brasileño.
Avvenire afirma que la cura milagrosa atribuida a la intervención de la Madre Teresa fue aprobada durante una reunión de expertos que convocó la Congregación para las Causas de los Santos hace tres días. La Madre Teresa (1910-1997), que nació en una familia albanesa en Macedonia, fundó su propia congregación en 1950, las Misioneras de la Caridad.
Al servicio de los desheredados
La religiosa, que dedicó la vida al servicio de los pobres y desheredados, será canonizada en el 2016 por el papa Francisco, quien la considera un ejemplo de solidaridad y entrega pero también de tenacidad y pragmatismo. Envuelta siempre en su sari de algodón blanco con un borde azul, la Madre Teresa fue durante la segunda mitad del siglo XX el símbolo de la defensa incansable de los pobres. Galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 1979, será declarada santa 19 años después de su muerte, ocurrida en 1997.
La canonización, obtenida gracias a un segundo milagro registrado en Brasil, -una curación inexplicable- se celebrará justamente el año en que el Pontífice argentino lo dedica a la Misericordia con un jubileo extraordinario.
Nacida el 26 de agosto de 1910 en el seno de una familia albanesa en Skopje, capital de la actual república de Macedonia, que pertenecía entonces a Albania, Gonxhe Agnes Bojaxhiu entró en 1928 a formar parte de la orden religiosa Hermanas de Nuestra Señora de Loreto, cuya sede central se encuentra en Irlanda, tomando el nombre de Teresa en honor de Santa Teresa de Lisieux.
Enviada a Calcuta, en India, enseñó allí durante varios años en una escuela para niñas de las clases altas, antes de recibir la "llamada de las llamadas", es decir la vocación de servir a Dios a través de los pobres.
El arzobispo de Calcuta en ese momento, Fernando Periers, se negaba a dejarla salir de su orden, aduciendo que era demasiado joven para esa labor, pese a que tenía 37 años de edad y tachándola de "novata incapaz de iluminar correctamente una vela".

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora