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La situación no fue fácil para un grupo de policías que, alertados por la gravedad de la salud de una bebé de un año de edad de una comunidad wichi, hizo todos los intentos para persuadir a los padres para que permitieran trasladarla al hospital. La pareja, muy joven y en condiciones de extrema pobreza, se negaba a que la criatura fuera internada.
La acción de los efectivos, encabezados por el comisario inspector Marcelo Domínguez, quien presta servicio en el destacamento de Coronel Juan Solá, estación Morillo (Rivadavia Banda Norte), le salvó la vida a la nena que hubiera fallecido indefectiblemente sin la atención médica. Esto impidió que se sumara a otros tres niños wichis menores de 5 años que en esta semana perdieron la vida por enfermedades evitables.
Cuando los policías reportaron el hecho, el fiscal Pablo Cabot, con la intervención de la defensora de menores Eugenia Hernández y el juez de Garantías, Fernando Mariscal Astigueta, ordenó el inmediato retiro de la bebé que presenta desnutrición, deshidratación y una infección gástrica y pulmonar. Una vez rescatada, fue trasladada e internada el hospital Materno Infantil de la capital, donde aún permanece con la asistencia necesaria para su recuperación.

La cara de la pobreza
La comunidad yiwóh a la que pertenece esta familia, está asentada en pleno monte del Chaco salteño. Por lo aislado del lugar solo se puede acceder caminando y el único sendero que lo conecta con Pluma de Pato es intransitable para cualquier tipo de vehículo. A pesar del trabajo que realizaron los efectivos policiales de ese y otros destacamentos de la zona, como Morillo y Embarcación, la fuerza no dio a conocer oficialmente la información a la que accedió El Tribuno.
Fue una supervisora de las escuela ubicadas a la vera de la ruta nacional 81 quien, recorriendo la zona a comienzos de esta semana, tomó conocimiento de que en la comunidad se encontraba una beba en grave estado y sufriendo dolores. Cuando comprobó el lamentable estado en que se encontraba, dio aviso al destacamento policial de Pluma de Pato
Sin la observación y comunicación inmediata y oportuna de la docente y la posterior intervención policial, la nena, llamada Camila, quizás hubiera tenido el mismo triste final de tantos niños de corta edad de comunidades originarias, que mueren porque llegan a situaciones extremas en las que pierden la vida.
Policías y Justicia
En el lugar, según pudo conocer El Tribuno, se entrevistaron con el cacique Agustín Sánchez y con los padres de la beba, Fernando Sánchez y María Julia Paz. Si bien los aborígenes nunca reconocieron que la hija estaba en grave estado, los policías trataron de convencerlos de que debían hacerla asistir en forma urgente por un médico. La respuesta fue que quien debía llegar al lugar era un médico y que no iban a permitir que se llevaran a la nena.
Ante la actitud intransigente de los padres y del propio cacique, los policías pusieron en conocimiento del hecho al fiscal penal Pablo Cabot, quien ordenó que en forma urgente se constituya en el lugar un profesional médico de Embarcación. En cuestión, de horas, un profesional del hospital San Roque asistió a la nena y diagnosticó deshidratación grave, fiebre por infección respiratoria y digestiva y bajísimo peso. Como la familia persistía en su decisión de impedir el traslado de la chiquita, por orden del fiscal Cabot se desplazó personal de Infantería y mujeres policías de otras dependencias de la zona, para trasladar a la niña.
"Rescatar a la chiquita llevó mucho tiempo, pero gracias a Dios, finalmente accedieron para llevar a la chiquita y trasladarla a Salta.. Es muy difícil convencerlos porque sus creencias pueden más que cualquier razón, más aún si las explicaciones se las da un criollo", dijo una agente que participó del procedimiento.

"Con los wichis es constante la negociación "

"Para intervenir, la constante es la negociación con las familias wichis. No se puede dejar de lado que hay un contexto de pobreza estructural global y lo más fuerte que observamos entre estas comunidades es la fragilidad social, producto de varios factores". Así se refirió Carlos Abeleira, ministro de Primera Infancia, a esta situación e insistió en el concepto de vulnerabilidad de los wichis, a diferencia de otras etnia. Señaló que a través del sistema de refuerzo estival se detectaron dos niños en difícil situación. Uno de ellos se asistió rápidamente, pero en el caso de Camila hubo una negociación de dos semanas con el cacique y los padres, mientras se le daba asistencia ambulatoria. Finalmente se la internó recurriendo a la Justicia. "Estamos haciendo una sucesión de acciones con el refuerzo estival. La Nación comenzará obras estructurales, pero el verdadero cambio de estas realidades se dará con la puesta en marcha de los 40 centros de infancia, que firmamos el pasado jueves y que incorporará a madres y bebés para el máximo control", remarcó.

El área de la comunidad

La comunidad yiwóh está ubicada a 2 kilómetros, aproximadamente, de la localidad de Pluma de Pato y distante a unos 70 kilómetros al este de Embarcación.
Se ingresa desde la ruta nacional 81 y para llegar hasta las familias originarias se debe caminar porque no hay un sendero apto para vehículos.

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Sección Editorial

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