Si se produce una colisión en la armonía entre los que sentimos, lo que hacemos y nuestro cuerpo, se rompe la corriente energética positiva, esa sintonía entre alma y personalidad. El alma es nuestra esencia inmortal por ser parte de esa energía universal. La personalidad es temporal y material, nuestro cuerpo. Ambas tienen que estar en armonía. Esta es una concepción holística del ser humano, quién es en este planeta, solo una parte del más amplio concepto de creación.
La separación del alma y la personalidad produce la aparición del egoísmo, ignorancia, inseguridad, malestar, infelicidad, dándose así la enfermedad en el nivel material: el cuerpo.
Como terapeuta floral, utilizo la fuerza de la naturaleza para ayudar a recuperar la sintonía perdida en la salud física y emocional.
Las flores son sabias en hacer este trabajo de conciencia.

Una flor que ayuda a equilibrar y limpia el sistema respiratorio

Las flores son sanadoras sencillas y profundas. Entre ellas está la esencia floral eucalyptus. Con esta gran facilitadora se compensa a las personas psíquicamente inestables. Personas que experimentan oscilaciones entre simpatía y antipatía, miedo y coraje, optimismo y depresión. Las flores dan libertad, permitiendo que el sujeto se desprenda de viejos hábitos, miedos y necesidades de dominio. También limpia y suaviza las penas, como las tristezas por problemas amorosos, rompimientos o separaciones. Es de destacar que en la parte física este remedio se utiliza para aliviar inflamaciones en riñones e hígado. Produce una profunda limpieza a través de mucosas nasales. Para todos los problemas respiratorios, como bronquitis asmática y alérgica.

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Sección Editorial

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