Lo único claro en El Tala es que no hay nada claro. Mientras algunos empleados municipales siguen reclamando en las puertas de la Municipalidad que les devuelvan sus funciones habituales, el intendente Andrés Mellado insiste en que se trata de personas que cobraron sin realizar ninguna prestación.
Ayer el clima se puso tenso. Los obreros, un puñado, se manifestaban bajo un gacebo mientras la policía montaba guardia en la puerta del edificio. A media mañana, un delegado de ATE recibió un empujón para que liberara un portón y hubo discusiones entre uno y otro grupo, que no pasaron a mayores.
Pero pasadas las trece, cuando la mayoría de los obreros salían de cumplir su turno, los manifestantes comenzaron a insultarlos y les lanzaron huevos.
Esto desató la represión policial que terminó luego de algunos minutos de forcejeos y momentos de mucha tensión y nerviosismo vivido por los que salían de trabajar y los manifestantes.
Más de 50 razones.
La protesta en El Tala se desató la semana pasada, cuando la nueva administración detectó que había 54 personas sin registrar como empleados y que cobraban entre 1.200 y 1.800 pesos mensuales, por lo que fueron puestos en disponibilidad.
Con el correr de los días un poco más de 20 de esos agentes lograron clarificar su situación y fueron reincorporados. El resto no. Por eso, llegaron al pueblo sureño delegados de ATE Salta para apoyar sus reclamos.
Uno de ellos, Marcelo Vizgarra, explicó ayer que la gente "está perdiendo la paciencia. El intendente dice que no puede pagar a tantos empleados, pero eso es una falacia, porque ya hizo ingresar a 30 personas con las que seguramente hizo compromisos políticos durante la campaña".

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