Uno de cada tres adultos mayores sufre caídas accidentales o no intencionales en lugares frecuentes, como la cocina, el baño y las veredas deterioradas. Cuando se habla de personas de 60 años en adelante, las caídas son consideradas el tercer factor de riesgo más trascendental, luego de los ataques cardíacos y de los accidentes cerebrovasculares.
Desde hace algún tiempo los mayores de 60 años son los más propensos a lesionarse, debido a que las causas más comunes son la debilidad muscular, alteraciones en su caminar y equilibrio, enfermedades del corazón, disminución de la visión, el uso de bastones de forma inadecuada; además de los efectos de algunos medicamentos. El director de traumatología del hospital San Bernardo, Nicolás Arias Uriburu, en diálogo con El Tribuno informó que las caídas en vía pública, sean por falta de baldosas, contrapisos, pozos o cierre de obras, encabezan la lista de accidentes habituales en la tercera edad. Sin embargo, los accidentes domésticos ocurridos tanto en el baño por carencia de alfombras especiales o barreras arquitectónicas, como en la cocina por alacenas altas, ocupan el segundo lugar.
El riesgo de caerse aumenta con la edad, un simple tropezón puede convertirse en una caída mortal o en una fractura de muñeca, tibia, peroné o cadera. Estos incidentes involuntarios "minimizados" por la desinformación de la familia, el gobierno y la sociedad son un problema mundial de la salud pública.
Las caídas en adultos mayores son una alerta, se convirtieron en el tercer enemigo mortal de los abuelos. En el caso de las mujeres de avanzada edad, las caídas suelen darse en primer lugar por osteoporosis, una enfermedad ósea que tiene como consecuencia la fragilidad exagerada de los huesos, la mujer es más propensa a contraer esta enfermedad después de la menopausia. La falta de actividad física es otra de las causas por las cuales mujeres y hombres tienden a lesionarse con mayor facilidad.
La presidenta de la Asociación Salteña de Gerontología, Estela Cisnero, en una entrevista con El Tribuno, agregó que las mujeres de tez blanca tienden a fracturarse con mayor frecuencia debido a la falta de contacto con el sol continuamente. Mientras que las personas de zona rural, al poseer una alimentación saludable y una rutina activa gozan de huesos más fortificados.
Mejor prevenir que lamentar
El ejercicio y la fisioterapia tienen un rol fundamental cuando se habla de prevención, ya que refuerzan la masa muscular y ayudan a evitar la osteoporosis. Otras medidas de prevención son los controles médicos constantes y el consumo de vitaminas, calcios y proteínas. Para esto último existen múltiples opciones que abarcan desde una dieta completa hasta la incorporación a través de bebidas especiales o de suplementos vitamínicos que siempre deben estar supervisados por un médico.
La modificación de la vivienda para el adulto mayor es considerada una estrategia de prevención eficaz para crear entornos seguros y reducir factores de riesgo. Lo aconsejable es: - Reducir escalones o reemplazarlos por rampas. - Colocar barrales en los baños, instalar en el asiento del inodoro un elevador en caso que resulte bajo. - Contar con muebles de fácil acceso. Las sillas deben ser estables, con apoyabrazos y respaldos altos. - Evitar los pisos deslizantes y los cables sueltos en sitios de paso. - Mejorar la iluminación.
En el exterior de la vivienda el adulto mayor que sea independiente debe ser cuidadoso a la hora de transitar las calles, caminar sin apuro por las sendas peatonales, y a la hora de cruzar la calle debe hacerlo por las esquinas respetando el semáforo.
Así también, en caso que deba abonar dinero en algún lugar, el abuelo debe tener el dinero a mano para evitar perder el equilibrio a la hora de pagar.
Prevenir las caídas
El 20% de las mujeres de más de 50 años se cae, por lo menos, una vez al año, subiendo la tasa de quebraduras de cadera a un 50% más que en el caso de las mujeres mayores de 80 años.
60% de las fracturas se deben a caídas por presencia de alfombras, mala iluminación, escaleras, resbalones en las bañeras, uso de calzado inadecuado, caminar por superficies irregulares.
Dos formas de envejecer en Salta
Las personas mayores que viven en zonas rurales o cordilleranas, como San Antonio de los Cobres o Cachi, tienen una esperanza de vida de 80 años debido a que consumen alimentos elaborados por ellos. La mayoría cuenta con su huerta y granja, según un informe de la Asociación Salteña de Gerontología, presidida por Estela Cisnero. En cambio, en la capital salteña la esperanza de vida es de 76 años. El envejecimiento en estos centros urbanos se acelera. Uno de los barrios más envejecidos de la ciudad es Villa Juanita, en zona sudeste, con el mayor número de adultos informó Estela Cisnero.


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Sección Editorial

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Gilgamesh Enkidu
Gilgamesh Enkidu · Hace 12 meses

ha se me olvido colocar en el comentario aunque demas esta decir que entran por una puerta y salen por la otra los motochorros y los pungas...

Gilgamesh Enkidu
Gilgamesh Enkidu · Hace 12 meses

se les olvido colocar a los motochorros y punguistas en la lista de enemigos pues estos personajes les roban y los hacen caer a los pobres viejos.


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