El papa Francisco advirtió hoy en México sobre los privilegios que llevan a la corrupción, el narcotráfico y la violencia, e instó al presidente de ese país norteamericano, Enrique Peña Nieto, y demás autoridades mexicanas a construir un futuro esperanzador.
El Pontífice argentino llegó anoche a México en el marco de su tercer viaje apostólico a América y tras una escala en el aeropuerto de La Habana, Cuba, donde mantuvo un encuentro considerado histórico con el patriarca Kirill, de la Iglesia Ortodoxa Rusa.
''Cuando se busca el camino del privilegio la vida en sociedad se vuelve un terreno fértil para la corrupción, el narcotráfico, la exclusión de las culturas diferentes, la violencia e incluso el tráfico de personas, el secuestro y la muerte, causando sufrimiento y frenando el desarrollo'', sostuvo.
Tras una ceremonia formal en la sede del Palacio Nacional, el Papa dialogó en privado con el presidente Peña Nieto y luego dirigió su primer discurso en suelo azteca.
Francisco dio gracias a Dios por poder visitar a este país considerado uno de los más católicos del mundo y se definió como ''misionero de misericordia y paz, pero también como hijo que quiere rendir homenaje'' a la Virgen de Guadalupe, patrona de América.
El Papa destacó la cultura indígena, mestiza y criolla del pueblo mexicano exhortó a ''valorar, estimular y cuidar'' este patrimonio y aseguró que los jóvenes son ''la principal riqueza de México''. Asimismo, estimó que la ''cultura ancestral'' de comunidades indígenas y ese ''capital humano esperanzador'' que constituyen los jóvenes deben ser la fuente para encontrar ''nuevas formas de diálogo, de negociación, de puentes capaces de guiarnos por la senda del compromiso solidario''.
Francisco animó a todos, en particular a los católicos mexicanos, a construir ''una política auténticamente humana y una sociedad en la que nadie se sienta víctima de la cultura del descarte''.
El Papa insistió en exhortar a los dirigentes políticos y sociales de México a garantizar a todos los ciudadanos ''el acceso efectivo a los bienes materiales y espirituales indispensables: vivienda adecuada, trabajo digno, alimento, justicia real, seguridad efectiva, un ambiente sano y de paz''.
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El Pontífice se trasladó luego en el papamóvil hacia la catedral primada, donde mantuvo un encuentro con los obispos locales y en cuyo trayecto pidió detener el vehículo para acercarse a un grupo de fieles, entre ellos a una anciana a la que abrazó y a personas con discapacidad, a quienes impartió la bendición.
En el templo de la capital mexicana, el cardenal Norberto Rivera Cabrera le dio la bienvenida como ''misionero de la misericordia y la paz'' y el Papa le rindió un homenaje a la Virgen de Guadalupe, al recordar que ella ''nos enseña la ternura de Dios''.
Francisco presidirá luego una misa en la basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de América, ante unos 60.000 fieles que se garantizaron una entrada para participar del oficio religioso. En ese centro de peregrinación mundial, al que definió como el lugar donde está ''el corazón secreto de cada mexicano'', el Papa pidió a los organizadores rezar solo frente a la imagen de la Virgen de Guadalupe.

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