El papa Francisco invitó ayer a los obispos de América Latina a comprometerse con pasión por sus pueblos, para abrir caminos de mayor equidad, paz y justicia. El pedido del papa fue hecho a través de un carta enviada al presidente de la Conferencia Episcopal Latinoamericana (Celam), el cardenal Rubén Salazar Gómez, arzobispo de Bogotá, con ocasión de los 60 años de fundación de la entidad. "Es importante que nuestras comunidades sean casa y escuela de comunión, que atraigan por una sorprendente fraternidad", escribió el Pontífice.
Que "ayuden a mantener siempre viva en la Iglesia en América Latina la pasión por nuestros pueblos, la asunción de sus sufrimientos y la capacidad de discernimiento cristiano de las vicisitudes de su historia presente (...) para abrir caminos de mayor equidad, paz y justicia", recalcó.
El Papa argentino deseó también que la jerarquía de la Iglesia latinoamericana "preste un servicio fundamental de animación, intercambio y celebración" con ocasión del Jubileo extraordinario que se inaugurará en diciembre y se prolongará hasta noviembre de 2016.
"Todos estos propósitos para que Nuestro Señor Jesucristo suscite siempre nuevos y más santos discípulos misioneros en nuestras iglesias, y más valientes constructores de paz y justicia en nuestras naciones', concluyó.

Romero fue "difamado"
El Papa reconoció ayer que "sacerdotes y obispos" orquestaron una campaña de difamación contra el arzobispo de San Salvador Oscar Romero, asesinado hace 35 años, con el fin de bloquear su beatificación, finalmente celebrada en mayo pasado. "El martirio de monseñor Romero no fue solo su muerte: se inició antes, con los sufrimientos por las persecuciones antes de su muerte y continuó después, porque no bastó que muriera; lo difamaron, calumniaron y enfangaron. Su martirio continuó por mano de sus hermanos sacerdotes y del episcopado", afirmó el Papa ante una delegación de obispos y fieles salvadoreños.
Asesinado en San Salvador cuando oficiaba misa el 24 de marzo de 1980 por un francotirador contratado por la ultraderecha, Romero fue tildado en los últimos años de su vida y después de muerto de "desequilibrado" y "marxista" y acusado de ser un "títere" de la Teología de la Liberación por sus sermones contra la oligarquía, las injusticias sociales y la represión. Esas acusaciones, lanzadas por diplomáticos, políticos, religiosos y hasta cardenales, frenaron el proceso de canonización de monseñor Romero, quien fue beatificado finalmente el 23 de mayo en su ciudad, 19 años después de que el proceso fuera abierto oficialmente por el Vaticano en 1997.
"Lo estaban lapidando con la piedra más dura que existe en el mundo: la lengua", lamentó sin tapujos el Papa argentino ante los fieles y obispos salvadoreños.

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