El 28 de agosto de 2014, Jorge Bergoglio designó a monseñor Osoro Sierra como arzobispo de la capital española, en reemplazo del cardenal Antonio Rouco Varela, quien había presentado la renuncia de rigor en razón de su edad.

En noviembre pasado, Bergoglio, que lo conoce desde el año 2004 y lo llama "el peregrino", por ser un cura callejero como él, lo incluyó entre los 13 nuevos cardenales que ordenó y que, por tener menos de 80 años, podrán posiblemente votar en el próximo cónclave cuando se elija al sucesor de Francisco.

La ordenación cardenalicia de Osoro, que tiene 71 años y es también vicepresidente de la Conferencia Episcopal, fue leída como un signo más de la voluntad renovadora de Francisco en la Iglesia.

Para José Manuel Vidal del diario El Mundo es "un honor para la capital de España" y "una deferencia con la Iglesia española, a la que Bergoglio quiere ver mucho más activa en el seguimiento de la primavera vaticana". Según este analista, Carlos Osoro es un "bergogliano convencido".

Y, con el capelo cardenalicio en la cabeza, el arzobispo de Madrid será, más claramente aún, el hombre del Vaticano en España. Y el año próximo se convertirá, muy probablemente, en presidente de la Conferencia Episcopal española.

Su ordenación cardenalicia es vista también como un "aviso" para "algunos jerarcas de la Iglesia española que se muestran reticentes, tanto en público, pero sobre todo en privado, a alinearse a fondo y a las claras con las reformas y con los nuevos vientos primaverales que soplan de Roma", escribió Rouco. Son los sectores que secretamente apuestan a que el pontificado de Francisco sea sólo un breve interregno y que todo vuelva pronto a la "normalidad".

Osoro es el modelo de sacerdote para la iglesia de puertas abiertas, volcada a los pobres, que quiere Francisco. De carácter conciliador, al asumir en el Arzobispado, aunque vino a renovar, conservó a varios vicarios de la gestión anterior, siguiendo el método bergogliano.

Los otros cardenales que fueron ordenados con Osoro provienen de países periféricos o son afines a la línea renovadora que encarna Francisco. Entre ellos se encuentra el arzobispo de Bangui, República Centroafricana, monseñor Nzapalainga, el arzobispo de Daca (Bangladesh), el de Isla Mauricio, el de Papua-Nueva Guinea, el emérito de Kuala-Lumpur, el emérito de una diócesis africana de Lesotho y un simple sacerdote, el rumano Ernest Simon. También el nuncio de Siria, monseñor Zenari. Además, Baltazar Porras, arzobispo de Mérida, Venezuela, Sergio Rocha, arzobispo de Brasilia; Blase Cupich, arzobispo de Chicago; De Kesel, arzobispo de Bruselas; Tobin, de Indianápolis, y el mexicano Aguiar Retes, de Tlalnepantla. Dentro de la curia, y contra lo que era la costumbre, Francisco nombró un solo cardenal; el nuevo prefecto del Dicasterio de Laicos, Familia y Vida, el estadounidense Kevin Farrell.

En un reciente informe en el diario El País titulado "La lucha por el poder en la Iglesia", se afirma que, "a este ritmo de nombramientos el papa Francisco tendrá en menos de cinco años el control del Colegio Cardenalicio".

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Y se sostiene además que algunos vaticanistas incluyen a Carlos Osoro entre los papables, como un candidato "que podría obrar de vínculo entre Europa y América", el continente donde vive la mitad de los católicos del planeta y de donde provienen ya 40 cardenales electores, muchos de ellos muy afines al Papa.

Cuando se le pregunta por su parecido físico con Francisco, el Arzobispo de Madrid responde que a él le entusiasma lo que el Papa dice: "Que tenemos que estar con la gente y ser ejemplo de sencillez. Que simultaneemos lo espiritual y lo asistencial, porque no somos una ONG. Que nuestras palabras y gestos lleguen al corazón de la gente. Que no manejemos una teología para intelectuales. La mayor necesidad de la gente es recibir cariño y comprensión. Y vamos a dejarnos de legalismo".

Carlos Osoro fue ordenado sacerdote en 1973. En 1996 fue designado obispo de Orense y en 2002, Juan Pablo II lo nombró arzobispo de Oviedo. Más tarde, en 2009, Benedicto XVI lo designó arzobispo de Valencia. Desde 2014, por decisión de Francisco, es arzobispo de Madrid.

La prensa española reporta que, antes de ser cura, Osoro fue maestro y tuvo novia. También fue profesor de gimnasia, de lo que conserva un buen estado físico. Nunca fue considerado un progresista, pero hoy es un claro partidario de la reforma. Se mueve cómodamente tanto entre los más excluidos -albergó en su casa a jóvenes de reformatorio, visita las cárceles y los barrios más humildes- como en la alta sociedad. Era amigo del banquero Emilio Botín y ofició su funeral.


Infobae

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