La multipremiada serie House of Cards cuenta, a lo largo de sus hasta ahora cuatro temporadas, los siniestros manejos de su protagonista -el político macbethiano Frank Underwood, brillantemente caracterizado por el actor Kevin Spacey- para obtener y mantenerse en el poder.
La regla fundamental y única de estas operaciones en las cañerías políticas es que deben tratarse, reformulando el nombre de la vieja banda "pop" inglesa, de maniobras orquestadas en la oscuridad.
Los "spin doctors", los precisamente llamados cerebros en la sombra, deben permanecer en ella como condición principal de su oficio. Son, como los vampiros y algunos gremialistas, enemigos de la luz.
Son conocidas las declaraciones del presidente de la cámara de Diputados, Emilio Monzó, quien en una reciente entrevista al diario Perfil, se refirió a la necesidad de sumar al Gobierno a dirigentes del peronismo ante la falta de consolidación de Cambiemos como espacio político. He aquí nuevamente un aprendiz de brujo que nos muestra su laboratorio, ignorando la regla básica del alquimista, ya citada: proclamar que estás buscando la piedra filosofal sólo puede perjudicarte hasta tanto no la hayas encontrado.
El fútbol, como la política y la brujería, también tiene sus códigos: uno de ellos es que los trapos sucios se lavan en el vestuario. Monzó, integrante de la mesa chica del Gobierno, rompe estas saludables normas de higiene para hacernos saber, además, cuál es o debería ser la estrategia política de Cambiemos. Siguiendo el símil futbolero, equivale a anunciarle al equipo contrario que los córneres irán al segundo palo para que los cabecee el zaguero central. Esto son, evidentemente, malas noticias para el zaguero central, sometido a redoblada vigilancia y víctima de lo que, en lenguaje bélico, se conoce como fuego amigo.
¿Y qué hubiera hecho Underwood, por ejemplo, en este caso? Sin duda, patear algún córner al palo corto, poner el guiño a la izquierda y doblar a la derecha, etc.; en resumen, política. Y es que este es el principal fantasma que rodea al Gobierno: que entre tanto tecnócrata exitoso, falten políticos experimentados.
Posiblemente, Underwood le diría también a Monzó la famosa frase del hoy rey emérito de España. Saber callar es la única cura conocida del sincericidio.

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Sección Editorial

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Juan Perez
Juan Perez · Hace 2 días

lo de Monzó es una muestra de debilidad, disfrazada de conciliación, este gobierno no puede realizar nada de lo que tiene en mente, no por la herencia ni por las condiciones actuales, solo por la incompetencia propia, son todos teóricos, pero entre la teoría y la practica hay grandes diferencias


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