Personal del Ejército tenía previsto en la mañana de ayer avanzar con las tareas de demolición del frente afectado de la histórica parroquia San Francisco Solano, que se encuentra en el centro del pueblo de El Galpón, que el sábado fue sacudido por un violento temblor de 5.9 grados en la escala de Richter.
Pero siguieron con otros edificios, ya que autoridades y fieles solicitaron la intervención de especialistas para preservar la mayor parte posible del antiguo edificio cuya construcción data de 1839, cuando era gobernador don Manuel Solá, quien otorgó los fondos necesarios para su edificación.
"Consideramos necesario proteger uno de los patrimonios arquitectónicos más importantes de El Galpón, que es un pueblo de fe arraigado al culto de su patrono San Francisco Solano", dijo el presidente del Concejo Deliberante, Federico Sacca, quien agregó: "Por eso hemos solicitado la intervención de ingenieros y especialistas de Obras Públicas y de Patrimonio Arquitectónico de la Provincia, quienes ya estuvieron trabajando en el edificio y sobre los planos y proyectos para su conservación y restauración".
El también intendente electo de El Galpón aseguró que "sabemos que primero está la seguridad de los vecinos, pero esta parroquia es la historia de este pueblo salteño, es su identidad misma y demolerla sería un golpe terrible para la comunidad que ha soportado un terrible temblor el sábado pasado".
Sacca detalló que se proyecta demoler solamente parte de la fachada y preservar el campanario y el sector de la puerta principal. También se piensa hacer refuerzos estructurales y recambio de techos.
"Mientras tanto, hemos solicitado que se sigan atendiendo las situaciones edilicias críticas en casas, comercios e instituciones que han sufrido las consecuencias del sismo. Además seguimos con la asistencia a los damnificados", señaló Sacca.
En medio de los análisis de la estructura, de algunas dudas y cuestionamientos, aún no se tiene muy claro cuándo el personal del Ejército avanzará con la demolición de parte de la iglesia.
Dos edificios centenarios
La jornada de ayer fue muy ardua para el personal a cargo de las demoliciones y sus colaboradores. Las tareas se iniciaron a la mañana en la esquina de las calles 25 de Mayo y Gemes, frente a la escuela Magdalena Güemes de Tejada, que también fue parcialmente demolida el lunes.
En ese lugar había una edificación de ladrillos centenaria que en la antigedad fue propiedad de don Aniceto Joaquín, un inmigrante Sirio.
En ese inmueble se encontraba viviendo con su familia Eduardo Joaquín, quien era sobrino de la docente Alberta Flores, de 94 años, que el sábado falleció durante el temblor cuando se encontraba durmiendo en su casa ubicada frente a la terminal de ómnibus de la localidad. En la edificación que habitaba Joaquín, que ayer fue demolida también, funcionaba un tradicional comercio de El Galpón denominado "El Viejo Almacén".
Por la tarde, las tareas siguieron en la esquina de las calles San Martín y San Francisco Solano, cerca de la Municipalidad, donde se procedió a demoler un comercio y otra antigua casona ante la sorprendida mirada de los vecinos que desde la plaza principal del pueblo observaron el triste espectáculo que arrancó lágrimas a muchos.
Los edificios del centros se desarman como si fueran de arena cuando son impactados por las topadoras. Son construcciones centenarias que no tienen estructura de hierro, sino que son de ladrillos apilados.
"No puedo creer que esté pasando esto en nuestro pueblo. Esto es algo increíble. Después del temblor tenemos que observar y soportar cómo caen las construcciones históricas de El Galpón", dijo Oscar Eduardo Guerra, un vecino de 87 años.

Situación habitacional
Luego del fuerte temblor del sábado, los vecinos de El Galpón quedaron muy asustados y las sensaciones fueron peores a medida que se conocía el estado en que quedaron las viviendas.
De acuerdo al relevamiento actualizado ayer, el temblor de 5,9 grados dejó a 34 viviendas y comercios en estado crítico y a otras 20 que tienen que ser demolidas: 18 en la zona urbana y dos en el paraje Aguas Calientes. Además, otras 170 presentan diferentes daños. Esta situación hizo que varias familias queden sin casas y sin un lugar donde ir. De forma provisoria estas familias se habían refugiado en el complejo municipal a la espera de una solución. En su memoria queda el momento en el que las paredes de sus casas se les venían encima y solo atinaron a salir corriendo.

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