Hoy, desde las 10, seguirá la audiencia debate contra Jorge Omar Barrientos por el delito de homicidio simple en perjuicio de Ana Belén Jurado, Juan Cruz Jurado, Sergio Rodrigo Tapia y Mario Alejandro Liendo; por lesiones graves en perjuicio de Ámbar Valentina Vargas; lesiones leves en perjuicio de Paola Aramayo, Ana Rivero Meza, Luis Orlando Aguirre, Martín Nicolás Romero y Fabián Alcócer. Todos en concurso real.
Ayer declararon cinco testigos: Clara Violeta Rodríguez -estaba en el camping en el momento de la tragedia-, Diego Omar Barboza -observó todo a metros del accidente-, Normando Jeremías Herrera -iba atrás en el auto con Barrientos-, Cristian Álvarez y Sergio Alavila -amigos de las víctimas-.
Todos los relatos tuvieron el doloroso recuerdo de lo sucedido ese mediodía del 19 de enero de 2014 en la tragedia producida en el camping Juanillo López, de Campo Quijano.
La audiencia comenzó una hora y media más tarde de lo previsto por el Tribunal de Juicio integrado por Ángel Amadeo Longarte (presidente), Bernardo Ruiz y María Victoria Montoya Quiroga (vocales). Minutos en los que por momentos el silencio se apoderó de los presentes, caras largas, cansadas y sentimientos encontrados se observaron en la sala ubicada en el subsuelo del Poder Judicial.
Un número importante de amigos y familiares acompañaron a los padres de las víctimas, quienes esperan atenuar un dolor tan profundo con el fallo de la Justicia salteña.
A metros de la tragedia
Diego Omar Barboza, ordenanza de una escuela de Rosario de Lerma, fue uno de los testigos que explicó en detalle los sucedido ese mediodía en el Portal de Los Andes. "Había ido a visitar a mi madre que vive al frente del camping, estábamos con mi hermana afuera cuando sentí un derrape tremendo, me doy vuelta y en fracción de segundos vimos cómo el auto se cruzaba de carril hacia el camping y pasaba volando. El auto se elevó con una rampa que sobresale del asfalto, fue impresionante. La gente empezó a correr y a gritar fue desesperante", relató.
Felicitado por los jueces Longarte y Ruiz, el hombre fue una de las primeras personas en llegar al lugar para ayudar a los heridos. "Una joven de 16 o 17 años gritaba desesperada, tenía su cabeza enganchada en el alambre de púas, pedí urgente que trajeran una tijera y una pinza para cortarle el pelo y parte del alambrado", explicó. Cerca de 2.000 personas había ese día en el camping, según las estimaciones de Barboza, y agregó tras ser consultado: "Calculo que el auto debe haber ido a unos 100 o 120 kilómetros y voló por lo menos unos 20 o 25 metros desde que despegó del suelo".

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora