Lareforma electoralfue una de las promesas de Mauricio Macri que pudo tratarse en Diputados -donde consiguió media sanción- pero no en el Senado, donde estaba previsto que se debatiera en sesiones extraordinarias junto a otras iniciativas clave como Ganancias o Emergencia Social, tras la convocatoria del Gobierno para extender los debates parlamentarios hasta el 30 de diciembre.
El sistema ya se había usado en la Ciudad de Buenos Aires y en Salta y apunta a darle mayor transparencia al proceso, ya que reemplaza a la boleta de papel tradicional. Esto evita el robo de boletas, el voto en cadena o el llenado de urnas de votos de un determinado candidato previo al comienzo de la actividad. En 2015, además, las boletas de papel generaron fuertes sospechas o escándalos por denuncias de fraude, como en Tucumán.
Preocupados por el impacto que podría tener la nueva modalidad en las elecciones, un grupo de gobernadores del peronismo alineados al kirchnerismo se reunieron para analizar la posición a tomar sobre este proyecto en la cámara alta y acordaron rechazar la iniciativa. Los mandatarios de Formosa, Gildo Insfrán; La Pampa, Carlos Verna; San Juan, Sergio Uñac; La Rioja, Sergio Casas; y Catamarca, Lucía Corpacci, echaron por tierra al proyecto oficial, tal como viene de Diputados. Insfrán, de hecho, gobierna Formosa desde 1995.
Para defender su posición, los senadores del bloque PJ-FPV indicaron que "las objeciones que los expertos informáticos presentadas en las reuniones de comisión en cuanto a la alta vulnerabilidad de algunos de los métodos electrónicos propuestos" determinaron "la imposibilidad del apoyo al proyecto tal cual fue aprobado" en la cámara baja.
Malestar en la Casa Rosada
La oposición a la iniciativa generó un gran enojo en el Gobierno, que por estas horas analiza qué estrategias tomar contra los gobernadores díscolos con el proyecto oficial. Desde la Casa Rosada trascendió que estos mandatarios "no quieren dejar la boleta de papel porque es más manipulable que la boleta electrónica". Como manera de dejar expuestos a quienes apoyan y quienes rechazan la iniciativa, el oficialismo no descarta forzar una sesión sobre tablas o bien postergar el debate para el año próximo y plantearlo en la campaña por las elecciones legislativas.
"La relación con los gobernadores no va a cambiar, a pesar de esto, no se rompe la relación pero no es una buena señal de los gobernadores decir una cosa (a Macri) y después hacer otra""La relación con los gobernadores no va a cambiar, a pesar de esto, no se rompe la relación pero no es una buena señal de los gobernadores decir una cosa (a Macri) y después hacer otra"
, indicaron desde el Gobierno, y dejaron un mensaje: "La billetera no la vamos a utilizar todavía". La frase recuerda a uno de los tradicionales sistemas de los gobiernos de los Kirchner, que usaban "la caja" para beneficiar o castigar a los gobernadores de acuerdo a su respaldo o rechazo a las políticas de la administración nacional.
En una reunión en Olivos, Macri analizó la derrota parlamentaria con el ministro del Interior Rogelio Frigerio, que tiene un aceitado vínculo con los gobernadores, y con el secretario de Asuntos Políticos Adrián Pérez. "Los gobernadores que rechazaron el proyecto dieron una clara señal de que prefieren mantener su poder feudal en muchas provincias antes que cumplir con la demanda ciudadana de elecciones limpias, equitativas y transparentes", acusó Pérez en diálogo con La Nación.
"Vamos a seguir trabajando para terminar con el robo de boletas, los malos conteos de votos, las demoras de los resultados, las listas colectoras, porque así lo ha marcado la ciudadanía""Vamos a seguir trabajando para terminar con el robo de boletas, los malos conteos de votos, las demoras de los resultados, las listas colectoras, porque así lo ha marcado la ciudadanía"
, dijo el funcionario, que adelantó que insistirán con la iniciativa. "Vamos a seguir trabajando para que haya una reforma electoral, pensando en la gente, y a pesar de las resistencias de los aparatos políticos feudales"2, insistió Pérez.
Frigerio dijo que con la caída del proyecto de reforma política en el Senado "no pierde el Gobierno, sino la sociedad, que no puede tener un sistema más transparente. Hay muchas provincias de la Argentina que ya votan incorporando tecnología y aportando mayor transparencia" al proceso electoral, recordó el ministro del Interior en Código Político.
"La reforma es un proceso inevitable, porque es la gente la que está demandando mayor confiabilidad, modernidad en la forma que votamos", insistió el funcionario. "No es el peronismo el que se opone a incorporar mayor transparencia y confiabilidad, es justo decirlo. Hay muchos peronistas que apoyan. Cuento con los dedos de una mano los gobernadores que se oponen", indicó Frigerio.

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