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A menos de 3 semanas de las trascendentales elecciones Hillary Clinton y Donald Trum tuvieron su última oportunidad para enfrentar cara a cara a su rival en la Universidad de Nevada. Se saludaron con la cabeza pero sin estrechar sus manos antes de dirigirse a sus estrados. El derecho a portar armas, la posición frente al aborto y la inmigración abrieron el debate.

Trump tuvo una respuesta dudosa cuando le preguntaron si reconocería un triunfo de su adversaria. En lugar de descartar esa posibilidad, dijo que “quiere ver los resultados”. Es decir, ni se manifestó seguro de su triunfo ni mostró apego por la tradición institucional.

Al responder sobre la vacante en la Corte Suprema que deberá llenar el próximo presidente, Clinton dijo que es importante que la Corte Suprema no dé marcha atrás con el matrimonio igualitario ni revoque fallos sobre el aborto.

El debate sobre la portación de amas fue un parteaguas. Clinton sostuvo que es un derecho de los ciudadanos pero que más de 33.000 personas mueren anualmente en el país como consecuencia de ello. La aspirante presidencial demócrata expresó su "respeto" a la Segunda Enmienda constitucional que protege el derecho a llevar armas en Estados Unidos pero pidió más "regulación" y criticó a su rival republicano, Donald Trump, por apoyar a la Asociación Nacional del Rifle (NRA).

Por su parte, Trump alertó de que, con Clinton en la Casa Blanca, la Segunda Enmienda quedará "reducida". "(Este derecho constitucional) no sobrevivirá una presidencia de Hillary Clinton", afirmó el aspirante republicano.

Clinton respondió que está "preocupada" porque los niños se matan accidentalmente entre ellos y a los demás por el uso de las armas, y agregó que entendía y respetaba la tradición de la posesión de armas en el país.

Trump, por su lado, se manifestó orgulloso de tener el apoyo de la NRA, el poderosa lobby de las armas de fuego de Estados Unidos.

Trump reiteró su promesa de deportar a millones de inmigrantes ilegales. El aspirante republicano contrató a una firma que empleó a inmigrantes ilegales para la construcción de la Torre Trump, de Nueva York, y arregló una demanda relativa a ese caso mediante un acuerdo extrajudicial. Además, ratificó su estrategia de línea dura era la mejor manera de que Estados Unidos se deshiciera de delincuentes y de los "bad hombres", combinando la palabra inglesa “malos” con la española “hombres”.

Trump dijo que la política inmigratoria que planea Clinton supone "fronteras abiertas" y una "amnistía" para aquellos que ya están en el país de manera ilegal. Sin embargo, aunque su rival demócrata apoya una política más indulgente que la de Trump, promete respaldar una reforma inmigratoria integral que allana el camino hacia la regularización de los 11 millones de indocumentados que se calcula viven en el país pero los obliga a devolver impuestos impagos y contempla otras sanciones.

El candidato republicano volvió a mostrar flaquezas al acusar a Hillary de estar detrás de las acusaciones de abuso sexual que han hecho contra él varias mujeres en las últimas semanas. Preguntado por este tema, reiteró que se trata "de historias falsas y ya desacreditadas", y responsabilizó a la campaña de Clinton de esa ola de acusaciones.

"Es la única manera. Esas historias son totalmente falsas, ni siquiera le pedí perdón a mi mujer porque no hice nada, no las conozco, quieren fama o fue su campaña (la de Clinton) la que lo hizo", afirmó

Con mucha serenidad, Hillary recordó la secuencia de la polémica de las denuncias de los abusos sexuales, que se desató después de la publicación de una grabación de 2005 en la que Trump se jacta de poder hacer lo que quiere con las mujeres en el plano sexual. "Oímos lo que Donald Trump dijo que hizo a las mujeres y después las mujeres vinieron y lo dijeron", apuntó recordando que la ola de denuncias siguió al video.

La demócrata recordó además que el empresario, en actos posteriores, llegó a decir que algunas de las mujeres que le acusan ni siquiera son lo suficientemente atractivas como para que él intentara algo con ellas. "Donald Trump cree que denigrar a las mujeres le hace más grande". “Creo que depende de todos nosotros demostrar quiénes somos, qué país queremos ser, qué une a nuestro país" -añadió- "No es solo una cosa, es un patrón de división, de muy oscura y peligrosa visión. Espero que más gente se dé cuenta de lo que está en juego en estas elecciones: qué país queremos ser", agregó.

El empresario se defendió diciendo que "nadie tiene más respeto por las mujeres" que él.

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Sección Editorial

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