Gabinetes y ministros

Walter Neil Bühler

Gabinetes y ministros

Dice la sabiduría popular que los oficialistas nunca cambian, los que cambian son los Gobiernos.
Pero los opositores tampoco cambiamos; desde el 23 de noviembre con Cristina pasamos a la resistencia del capitalismo salvaje que se viene.
Esta resistencia no tendrá sus bases en la Sierra Maestra; pero nuestras trincheras de lucha tendrán sus atalayas en Recoleta, Puerto Madero o Calafate. Por ello, para regocijo de mis amigos K empezamos con los palos a Mauri.
El Presidente electo presentó su gabinete en el Botánico; fue una medida inteligente: de haberlo hecho en el Zoológico corría riesgo de que sus ministros fueran confundidos con tanto gorila que pulula entre aquellas jaulas. Además, este gabinete tiene algunas plantitas que son de destacada exhibición en cualquier herbario (una ya se bajó antes que los estudiantes universitarios la defenestren).
Una de las primeras medidas que adoptará el flamante gobierno se refiere a normas de tránsito, con nueva cartelería: "prohibido girar a la izquierda"; "el que viene por la derecha es bienvenido"; "distancia al centro 20 km; distancia al centro derecha: Ud. ya llegó"; "máxima 80; Máximo 0"; "ceda el peso", etc.
Va a ser uno de los primeros gabinetes de la historia en el que -prácticamente- no habrá integrantes de origen político ni abogados exitosos. ¿Se imagina lo que puede hacer un equipo así? ¿Quién fue el atrevido que respondió: un paraíso?
Haciendo una digresión, no está de más recordar -como solemos hacerlo- la etimología de "gabinete", que proviene del francés, idioma en el que también significa "retrete". También es interesante señalar que ministro, etimológicamente, no proviene de mandar, dar órdenes; sino todo lo contrario: significa servir. No otra cosa denota ministrar (de ésta derivan suministrar, administrar).
Específicamente ministrare significaba servir a la mesa, de donde los italianos conservan una especie de guiso llamado la "menestra", que es también la ración que se suministra a tropas y presidiarios. Este guiso compuesto de sobras también se le daba a los pobres en los conventos, a los "menesterosos", a los que necesitan. Por ello decimos de algo que sea "menester", cuando pensamos que ello es necesario (nesario en lengua anillacus riojanus).
Ministro es uno de los pocos sustantivos que tiene expresamente su femenino: ministra, pero no para designar la funcionaria que ocupe ese cargo, sino para indicar la mujer del ministro.
Otra brillante jugada de MaMa, fue designarlo a Martín Lousteau en la embajada de EEUU: por un lado se saca de encima un promisorio y poderoso opositor; y por el otro le endosa todas las negativas consecuencias de las inevitables negociaciones con los fondos buitres y los organismos internacionales de crédito.
Cambio de mando
­Capricho, éste, de Mauri de recibir el bastón en la Casa Rosada! Alega que esa ha sido la centenaria tradición inaugurada por Yrigoyen. ¿Este insensato no sabe que la República se fundó en el 2003, como reiteradamente lo ha expresado nuestra -por siempre- Presidenta? Desde ese momento fundacional las entregas fueron de D a un K, de un K a una K y de Florencia a una K. Ahora la entrega va a ser de una K a un presidente de M. Quieren correr al Cristinismo con que en "nuestro" Paka Paka se dice que los atributos presidenciales se traspasan en la Casa Rosada. ­Más seriedad muchachos del Pro, no pueden argumentar con dibujitos infantiles! Aprendan del ejemplo de nuestros muchachos de la Cámara de Diputados con la prosopopeya con que encararon sus juramentos. Que no embrome tanto Mauricio porque si sigue así, ­minga de bastón le vamos a dar!
Hasta en la AFA hay resistencias al cambio de mando; los lechones no aflojan a la teta que les da de mamar. Esto no pasaba cuando estaban Don Julio y Cristina: nunca una elección bochornosa: nunca una elección.
Cristina Kirchner solicitó 100 custodios para cuando deje el poder: tres veces más que otros expresidentes. Ella se lo merece: es tres veces más ........................., (espacio para rellenar a gusto del lector).
Y que Mauricio no se olvide que es Presidente por exclusiva decisión de nuestra líder.
Lo dijimos en una nota anterior a la elección (El Tribuno 08-11-15): ponerlo a Zanini pudo ser un error, ponerlo a Aníbal Fernández pudo ser otro, pero la decisión de cambiar el feriado fue puro dato irrefutable de las matemáticas.
Con esa decisión Cristina logró que cerca de un millón de votantes de Macri (los de alto poder adquisitivo ubicados en Capital Federal y los grandes centros urbanos) se quedaran cerca de su domicilio electoral, para cumplir sus cívicas obligaciones, postergando para el siguiente fin de semana su merecido descanso.
La diferencia en el escrutinio final fue solo de 678.774 votos; Cristina hizo el cálculo exacto: que pierda el Lancha para quedar ella como protagonista líder de la oposición y que no pierda por tanto que parezca un rechazo a su gestión. ­Genia!
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