Hablar de Gabriela Juncosa es sinónimo de turf, es pura pasión por los caballos. Desde muy niña tuvo su amor por los animales. Arrancó montando caballos de equitación para luego abocarse de lleno a los pura sangre, donde triunfó en los máximos hipódromos de Buenos Aires (La Plata, Palermo y San Isidro).
Lejos de un combinado de juventud y adrenalina, tuvo la difícil tarea de suplantar nada más y nada menos que a Marina Lezcano en la montura de los caballos que estrenaba Juan Carlos Bianchi, en los años 80.
Y Gabriela los recuerda cómo si fueran ayer: "Fueron momentos muy lindos de mi vida que jamás los olvidaré, y los recuerdo con mucha emoción", nos comentó la famosa exjocketa salteña, quien con sus juveniles años se supo ganar el cariño de la gente burrera de la gran urbe.

Sus comienzos

Gabriela arrancó corriendo en el turf salteño donde ganó varias carreras y a los 17 años se fue a vivir a Buenos Aires, contratada por el entonces político Jorge Antonio, dueño de un haras, que se especializaba en la cría de animales pura sangre y de equitación.
Luego, en un corto tiempo alcanzo a ganar 170 carreras en diferentes pistas.
Además de correr en los máximos circos hípicos, competía a nivel nacional en concursos de saltos variados, siendo la única mujer en el país que competía simultáneamente en las dos disciplinas, y lo hacía en gran forma, dejando bien sentados los pergaminos salteños.

Los galardones

Fue premiada como deportista de año en la disciplina hípica por la provincia de Salta 5 veces, invitada especial en el Día Internacional de la Mujer por Mirtha Legrand y por el doctor Lorenzo Borocotó.
Luego se retiró del turf y siguió compitiendo en saltos variados y, a la vez, como profesora.
Se casó con Javier Alvarado (un jugador de pato) y tuvieron a Andrea, su única hija, quien heredó la pasión por los caballos y hoy es una de las grandes animadoras de concursos a nivel nacional.

En Macapillo

Después de trabajar en distintos clubes de la provincia, está instalada en la localidad de Macapillo, un pueblito que pertenece a El Quebrachal (a 300 kilómetros de la capital salteña), donde armó el "Establecimiento La Tranquera" y junto a su hija y esposo se dedican a entrenar caballos de salto.
Esta es la vida de Gabriela Juncosa, quien desde muy chiquita tuvo pasión por los caballos y con el correr del tiempo se ganó el cariño de todos. Y no los obtuvo por su simpatía, sino por sus grandes cualidades como jocketa y como amazona.
Y la vida la premió con muchas, y por lo que le tocó trabajar en lo que más le gustó y que lo lleva en la sangre.
Nunca se separó de los animales, siempre acompañada de sus seres queridos, trabajó de una manera inclaudicable, siendo niña, adolescente y ahora con toda su experiencia, ganada a través de los años, continúa cosechando premios, como profesora, junto a su hija Andrea, y lo mejor que dejó Gabriela en su largo y difícil camino es su humildad y el ímpetu que le puso a sus cosas.

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Sección Editorial

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Monica Cassels
Monica Cassels · Hace 8 meses

Recuerdo con cariño tus primeros pasos en equitación en el Jockey Club de Salta, Gaby querida. ¡Con cuánto asombro te vimos hacer alternar las manos a tu caballo en el primer intento, como si ese fuere su movimiento natural!


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