El aprendizaje que dejó la sanción de la ley que reformó el impuesto a las ganancias, aprobada por la Cámara Baja.
En lo que creemos fue la última sesión del año, la Cámara de Diputados aprobó, con una amplísima mayoría, las modificaciones realizadas por el Senado a la ley de impuesto a las ganancias. Quizás lo más importante que deja este proceso tiene que ver con los aprendizajes políticos para todos los sectores.
En primer lugar para el Gobierno, que debe asumir como propia, siempre y en todas las circunstancias, la actitud de convocar a todos los sectores al diálogo. La debilidad numérica que tiene el oficialismo en ambas cámaras debe servir para hacer de eso una fortaleza republicana. Argentina necesita mucho más diálogo. Debemos aprovechar para hacer de esta circunstancia electoral, un verdadero cambio de paradigma.
Argentina necesita muchas cosas, pero sobre todo, una clase dirigente que pueda actuar desde la responsabilidad institucional, que pueda ver más allá de sus propias necesidades y que ayude a construir el largo plazo del "mañana" que es la gran deuda que traemos hace décadas y que nos deja siempre con un "presente" inconcluso. La capacidad para conducir los disensos, se expresa cuando podemos encontrar una salida que contenga a todos los sectores, que forme parte del universo de lo posible y que sobre toda las cosas, sea aplicable. Salir de las encerronas del "suma cero" donde todos pierden, a una lógica de juego democrático cooperativo, donde en la interdependencia que habitamos, todos prosperan si el otro también prospera. El segundo capítulo del debate de ganancias mostró que es posible que el Gobierno nacional, la CGT, los gobernadores/as, los senadores/as (de amplia mayoría k) y los diputados/as de casi todos los bloques, nos pongamos de acuerdo y que prioricemos a los trabajadores y a las provincias, y no pequeñas victorias pírricas que en nada ayudan a nuestro país. Celebramos muchas de las modificaciones que se le hicieron al impuesto a las ganancias, en especial el aumento del mínimo no imponible, la incorporación de deducciones (a los alquileres, horas extras, viáticos, entre otros), la modificación de las escalas y la incorporación de un ajuste automático de los montos. También el impuesto al juego y al dólar futuro. El desafío de Argentina es grande, pero si aprendimos las lecciones que dio este debate, deberíamos tener la madurez política para enfrentarlo. Que el 2017 nos encuentre comenzando a transitar ese camino.

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