En los corredores que administra Saeta operan cerca de 600 colectivos. Las unidades en servicio recorren cerca de 60 millones de kilómetros y transportan alrededor de 183 millones de pasajeros por año.
Esos son los registros que alcanzó el sistema en 2015, según el estudio integral de movilidad urbana publicado por el Ministerio de Transporte de la Nación en mayo último.
Los indicadores de ese trabajo ayudan a dimensionar los sobrecostos generados por los colectivos Puma desde 2011.
Si bien sus mayores gastos en combustibles, mantenimientos, reparaciones mecánicas y reemplazos de neumáticos no se expresaron en el valor de los boletos, fueron absorbidos con subsidios estatales.
En el caso puntual de Saeta, la recaudación por el pago de boletos solo financia el 28% de los gastos de funcionamiento del sistema. Otro 37% de los costos operativos es subvencionado por la Provincia y el 35% restante se cubre con subsidios de la Nación.
De acuerdo con el estudio de movilidad urbana en el que participó la AMT y financió el Banco Mundial, el promedio de antigüedad de la flota del área metropolitana es de 2,4 años. Aunque a nivel nacional la antigüedad máxima permitida por las normas en los colectivos es de 10 años, Saeta acordó con las operadoras un límite máximo de cinco años. Con ese tope ya excedido, los Puma se muestran a contrapelo de las flotas de las empresas privadas, aunque estas también retrocedieron en la renovación de sus unidades. En lo que va de 2016 incorporaron 50 coches nuevos, menos de la mitad de los 120 que renovaban hasta 2015.

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