Se realizó por 27§ año consecutivo en la provincia de San Juan la Cabalgata de la Difunta Correa. Participaron gauchos de Chile, Brasil, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Argentina.
Entre ellos, dijeron presente los gauchos de Rosario de la Frontera.
Esta columna estuvo nutrida por 4.300 gauchos aproximadamente, encabezada por el gobernador de la provincia de San Juan, Sergio Uñac, y demás autoridades provinciales.
La Cabalgata de la Fe en San Juan nació en el año 1989 y se realiza en homenaje a la Difunta Correa. Este año fue declarada a nivel internacional.
En la columna hubo un puñado de gauchos salteños encabezados por el presidente de la Confederación Gaucha de Salta, Eduardo Yayo Pérez Torres, y el concejal de Rosario de la Frontera, Sebastián Iglesias. Los acompañaron los gauchos Carlos "Cacho" López, Aldo Bernacki y Lucas López. También estuvo entre los jinetes el Chaqueño Palavecino.
"Son 60 km entre la ciudad de San Juan y el oratorio de la Difunta Correa, en el paraje Vallecito. Es una muestra de fe hacia la mujer que se convirtió en un mito", dijo Carlos López.
Por su parte, el concejal Sebastián Iglesias expresó: "Fue una experiencia enriquecedora, participamos de un evento de argentinidad y al que este año se sumaron otros países".

La historia de uno de los mitos más famosos

Los relatos sobre la Difunta Correa aparecen en el siglo XIX. La leyenda de la Difunta Correa comenzó a cobrar forma en el siglo XIX, entre los años 1840 y 1850.
Se trata de uno de los mitos más conocidos de nuestro país.
La leyenda toma forma en la provincia de San Juan, cuando una mujer llamada Deolinda Correa murió de sed en la zona desértica de la región cuyana.
La mujer seguía en carreta a su marido, un criollo de apellido Bustos que había sido reclutado por las fuerzas del caudillo Facundo Quiroga.
Un inconveniente con la carreta hizo que la mujer y su pequeño hijo quedaran varados en el medio del desierto y sin ayuda alguna.
La mujer finalmente falleció, pero su bebé sobrevivió amamantándose de sus pechos.
Unos arrieros los hallaron y, al conocerse la historia, comenzó la peregrinación de lugareños hasta el lugar donde había sido enterrada la "Difunta", cerca del cementerio de Vallecito.
Hoy, el lugar se convirtió en un santuario que, año tras año, atrae a miles de peregrinos, quienes llegan a agradecerle a la Difunta Correa por los favores y milagros obtenidos.
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