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Gimnasia, obligado a dar vuelta la página
Hablar que el fútbol es ingrato no sorprende a nadie. Será porque la pasión siempre dice presente en este deporte y así como el triunfo se festeja demasiado, las derrotas se castigan en igual medida. Lo ideal sería tener la sabiduría necesaria para poner las cosas en su lugar.
Los hinchas, sobre todo aquellos que viajaron a Mar del Plata, estaban molestos con el equipo de Mario Sciacqua. Lógico. El sueño de ascenso se esfumó en 90 minutos y la decepción fue total.
Las críticas fueron demasiado duras. Y aunque realmente el equipo jugó mal -no le salió una-, también es cierto que no se puede juzgar un semestre entero por un partido.
La campaña fue muy buena, con el plantel de bajo presupuesto respecto a los otros rivales. Obviamente se entiende que el paso en Mar del Plata implicó decirle adiós a la chance de volver el domingo a primera división, pero todavía falta. En el triangular desempate, que se llegó gracias al trabajo previo, deberá recuperar la memoria.
Sin combustible
Porque la caída con Aldosivi se produjo previo a tres fechas sin conseguir victorias. Es decir, dio la sensación que el equipo se fue quedando sin nafta a pocos metros de la meta.
Las constantes lesiones y los nervios fueron determinantes. Cuando Mario Sciacqua recuperó a los jugadores lastimados, la ansiedad fue creciendo jornada tras jornada.
En el estadio "José María Minella" fue la peor expresión en este sentido. Los muchachos no pudieron dar dos pases seguidos, incluidos Sebastián Ereros y Gabriel Martinena, los hombres que más saben con la pelota.
Daba la sensación que la cabeza mandaba una orden y las piernas hacían otra cosa.
Es momento de barajar y dar de nuevo. Es imposible pensar que el equipo se fue olvidando de jugar, de la agresividad que tenía, del buen trato de balón.
No hay tiempo para lamentos. Sí para una autocrítica fuerte y a partir de allí pensar en lo que viene.
El jueves se verán las caras Aldosivi y Chicago. El ganador jugará el lunes con Gimnasia. Si empatan en la fecha inicial, el "tiburón" marplatense será el rival del conjunto jujeño en Córdoba.
Todas las fichas deben estar puestas en este compromiso, una verdadera final. Allí no habrá excusas que valgan. Jugar con los dientes apretados y recuperando la idea de atacar siempre, sello distintivo de la "era Sciacqua".
Dar vuelta la página es clave y convencerse que es posible lograr el ascenso porque existe la materia prima necesaria para tal fin.

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