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Golpiza contra un joven adicto en una comisaría de Tartagal
Una situación de tensión se produjo en horas del mediodía de ayer en la comisaría 42 de Tartagal cuando un joven detenido la noche del sábado por provocar daños dentro de un templo evangélico intentó fugarse de esa dependencia, en momentos que sufría una crisis por abstinencia.
Los gritos desesperados del muchacho y el ruego al personal para que le brinden ayuda y dejen de golpearlo alertó a los vecinos de las esquinas de las calles España y Belgrano en pleno centro de la ciudad.
Desgarrantes alaridos, "Por favor, ayúdenme, ayúdenme", que provenían desde el patio de la comisaría hicieron que decenas de personas intentaran ver por detrás de un portón lo que estaba ocurriendo allí.
El joven suplicante se hallaba con el torso desnudo, rodeado de varios policías que le estaban propinando una paliza.
El muchacho tenía los síntomas propios de la abstinencia y a los pocos minutos sus padres, en medio de un llanto llegaron hasta la comisaría, a implorar también por el muchacho.
Pero el hecho más sorprendente se produjo a los pocos minutos cuando arribó al lugar el segundo jefe de la Unidad Regional 4, comisario Leonardo Cardozo.
El jefe policial ordenó que se cierren todas las puertas de acceso a la dependencia y cuando vio que el fotógrafo de El Tribuno tomaba imágenes de lo sucedido, él mismo comenzó a fotografiar al reportero gráfico, en tono amenazante.
Este medio y otros de Tartagal intentaron comunicarse con Cardozo para consultarle sobre los hechos acaecidos en su comisaría. Aunque él personalmente ordenó el cierre de la dependencia y un acordonamiento de Infantería ante un posible estallido o motín que se estaba gestando por el malestar y el descontento de los otros detenidos que fueron testigos involuntarios del castigo, que llegó a lastimar al vecindario.

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La Policía reingresa a los golpes al detenido que se hallaba casi desnudo, quien intentó prenderse de la columna de un cartel. Corresponsalía
La Policía reingresa a los golpes al detenido que se hallaba casi desnudo, quien intentó prenderse de la columna de un cartel. Corresponsalía
El drama de las adicciones
Víctor, es padre de Darío Hugo Moreno, el joven que lloraba desesperadamente y que imploraba que lo asistiera un médico. Junto a su esposa llegaron a la comisaría junto a la madre de otro muchacho que también estaba detenido.
El temor era el mismo: que los policías lo sometiesen a golpizas. "Mi hijo está enfermo, no podemos sacarlo de las drogas y anoche estaba en un templo evangélico y provocó daños materiales. Todo es producto de su adicción por eso cuando lo detuvieron le pedíamos a los policías que no lo lleven a la comisaría, que lo lleven al hospital", expresó angustiado el padre.
La madre del muchacho imploraba: "Por favor no lo golpeen más", una postal de lo innecesario.
El joven no fue llevado al hospital y permaneció tirado en el piso del patio de la comisaría 42 hasta que personal de Infantería llegó.
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El padre y la madre del joven adicto se lamentan frente a la comisaría. Corresponsalía
El padre y la madre del joven adicto se lamentan frente a la comisaría. Corresponsalía
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Prácticamente todo el personal comienza a golpear al joven, ante la mirada indiferente de otros uniformados.
Prácticamente todo el personal comienza a golpear al joven, ante la mirada indiferente de otros uniformados.
El comisario cerró la comisaría
El escándalo en las calles aledañas a la comisaría de Tartagal era tan grande que llegaron al lugar presurosamente todos los jefes regionales del norte provincial, y ante la presión de medios y de El Tribuno el comisario Cardozo, con una cámara en la mano, registró a todos aquellos que se presentaron frente a la sede policial a solicitar información sobre lo sucedido, garantías para un joven que suplicó ayuda y recibió una golpiza semipública y por sobre todas las cosas claridad en los procedimientos.
La maniobra del jefe policial resultó efectiva, los vecinos se retiraron ante una posible amenaza que significaba quedar retratado por la propia policía y los medios se ubicaron frente a la sede.
En unos minutos la puerta se cerró y el edificio público se convirtió en un cuartel.
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El comisario cierra la dependencia y desde adentro, dijeron testigos, comenzó a fotografías a quienes se acercaron a reclamar.
El comisario cierra la dependencia y desde adentro, dijeron testigos, comenzó a fotografías a quienes se acercaron a reclamar.
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