La Carta Orgánica Municipal establece que la ciudad de Tartagal debe integrarse con 11 concejales.
Pero ahora hay 12, todos designados por la Justicia Electoral, esperando el inicio de las sesiones y probablemente sean solo 10 los que ocupen las bancas hasta que la misma Justicia defina quiénes son los ediles que estarán en el nuevo período de 2 años.
La atípica y confusa situación involucra al bloque de la Unión Cívica Radical, que logró tres bancas para ese partido en las últimas elecciones y posicionó a Mario René Mimessi, Matías Monteagudo y Camila Soledad Carrizo.
Esta última, una semana antes de jurar, renunció al cargo argumentando razones de índole personal, decisión que fue aceptada por el Tribunal Electoral e inmediatamente pasó a reemplazarla el siguiente de la lista, en este caso Cristian Sebastián Cazón.
Pero sorprendentemente, el 10 de diciembre la joven se presentó en el acto de asunción y juró como concejal por Tartagal. Lo hizo ante el cuerpo deliberativo, miembros del Ejecutivo municipal y en medio de la algarabía de los militantes de la UCR, que celebraban que el centenario partido, después de más de 30 años, volvió a ocupar tres bancas, algo que en Tartagal no sucedía desde 1983. En ese contexto, Cazón solo estuvo para aplaudir a sus correligionarios.
Esa jornada fue de celebraciones, saludos y brindis y la sesión preparatoria donde se eligieron a las autoridades del Concejo Deliberante, que luego pasó a receso para marzo.
Hasta allí todo parecía normal, ya que la situación de renuncia y contrarrenuncia de la joven odontóloga y el reemplazo por su correligionario Cristian Sebastián Cazón solamente era conocida por sus compañeros de banca y el Tribunal Electoral.
La comunicación
El mismo jueves 10 de diciembre, el Tribunal Electoral de la Provincia remitió, al presidente del Concejo Deliberante de Tartagal, Luis Alberto Hid, la comunicación sobre la renuncia de Carrizo. Allí le informaba que se enviaba copia "de la resolución dictada por este Tribunal mediante la cual se establece que al ciudadano Cristian Sebastián Cazón le corresponde cubrir la vacante producida por la renuncia de la concejal electa por el municipal de Tartagal, Camila Soledad Carrizo". La nota lleva la firma de la secretaria del Tribunal, Teresa Ovejero.
La comunicación fue remitida al juez de Paz de Tartagal, Fabricio Jesús Arias, en la que se le solicita que "se sirva notificar en forma inmediata al presidente del Concejo Deliberante de Tartagal la renuncia de la concejal electa Camila Soledad Carrizo". Pero ambas comunicaciones llegaron tarde, después de que Carrizo había jurado, asumido y hasta sesionado en la primera reunión preparatoria.

Una desprolijidad
El vicepresidente primero del Concejo Deliberante de Tartagal, Sergio Gonzáles (Frente Salteño), consideró que el hecho "es una desprolijidad injustificable, porque los tres integrantes de bloque radical sabían que Carrizo había remitido su renuncia al Tribunal Electoral una semana antes del 10 de diciembre. No entendemos cuáles fueron los motivos por los que después se presentó en el acto a jurar como edil. La realidad es que ahora, atento a lo que decidió la Justicia electoral, tenemos a Cristian Cazón como concejal por la UCR y también a Camila Carrizo, que prestó juramento".
Gonzáles recordó que "días más tarde tomamos conocimiento que Cazón mandó una nota al Tribunal Electoral manifestando que reconoce a la doctora Carrizo como concejal por Tartagal, pero no especifica que renuncia a la banca que le tocó cuando su compañera de lista renunció. Ahora el cuerpo está de receso y en un hipotético caso que se llame a sesión extraordinaria, tampoco podríamos permitir que Carrizo ocupe la banca a la que renunció, la Justicia le aceptó y hasta nombró a su reemplazante, quien nunca renunció".
Para González, "una banca de concejal en particular y la institucionalidad en su conjunto merecen el respeto de quienes hacemos política", concluyó.
¿Renuncia sin efecto?
Consultado sobre el tema, Mario René Mimessi, presidente del Bloque de la UCR, estimó que "si bien es cierto que Camila Carrizo por una cuestión personal renunció como concejal, al tomar juramento en el acto del 10 de diciembre automáticamente dejó sin efecto su renuncia. Ella tenía pensado irse a vivir a otra provincia, pero finalmente decidió quedarse y por eso se presentó a jurar en el cargo. Además, Cristian Cazón, a quien le corresponde reemplazarla, se dirigió a la Justicia electoral para reconocer a Camila como concejal. A mi entender no hay ninguna situación confusa, está todo muy claro", estimó el reelecto edil radical.

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