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Gran fiesta en Tartagal por los 92 años de fundación
Una serie de actividades realizadas en los últimos días tuvieron el broche de oro ayer con el inicio de la jornada a pleno folclore y el tradicional desfile cívico militar en horas de la mañana. Así, Tartagal celebró el 92º aniversario de su funda ción.
Estudiantes de diferentes niveles, instituciones de educación no formal, academias de danzas, centros de jubilados, agrupaciones gauchas y fuerzas de seguridad desfilaron en el acto, que fue encabezado por el gobernador de la Provincia, Juan Manuel Urtubey y el intendente, Sergio Leavy. Legisladores provinciales, intendentes de otros municipios, representantes del clero y vecinos del departamento estuvieron en la calle San Martín para disfrutar del desfile que se extendió por varias horas dada la gran cantidad de instituciones participantes .
En la oportunidad y durante su discurso, el intendente Sergio Leavy puso el acento en "lo que cada tartagalense hace por esta querida ciudad; cada año que sumamos a nuestra historia nos hace creer en la madurez institucional, el desarrollo urbano y la expectativa de superación. Cada 13 de junio renovamos el brillo de nuestros festejos, al punto que las palabras no consiguen expresar lo que sentimos en esta festividad en las que no podemos disimular el orgullo por nuestras tradiciones".
Leavy remarcó que en la diversidad de acontecimientos sociales, institucionales, culturales y deportivos "se refleja nuestra identidad, capacidad y potencial para seguir mirando con esperanza el futuro y nuestro propósito de continuar enriqueciendo la historia de la ciudad", concluyó.
En este marco, el cuartel de Bomberos Voluntarios de la localidad presentó la nueva autobomba que gestionó y que llegó para ser presentada en sociedad justo en este nuevo aniversario.
Folclore y tradición
Miles de tartagalenses se volcaron, en la noche del domingo y madrugada del lunes, a la plaza General San Martín para disfrutar del folclore y compartir una porción de la tradicional torta de 400 kilogramos.
Entre fuegos artificiales, Urtubey y Leavy apagaron las velitas y, a las 12 de la noche en punto, Oscar "Chaqueño" Palavecino entonó el feliz cumpleaños a Tartagal con los campanazos de fondo de la parroquia La Purísima.
El recital se extendió hasta pasadas las 2 de la mañana. Acompañado por sus 11 músicos, el Chaqueño se brindó con el corazón abierto al público de Tartagal, pueblo al que llegó siendo un chico desde su paraje natal, Rancho El Ñato.
Entre anécdotas, recordó con humor su infancia difícil. "Esta es la plaza más dulce que conocí en mi vida, donde están los mangos más sabrosos", dijo entre aplausos. Durante el recital fijaba la vista entre el público para saludar a muchos conocidos con quienes compartió anécdotas de aquellos años en los que llegó del Chaco salteño y se dedicó a vender empanadillas por las calles de Tartagal. De sus bromas no se salvaron ni sus músicos en especial su primo "Mulato" Balderrama, violinista del grupo. "Este era el único privilegiado de la familia porque su papá trabajaba en YPF y lo mandaban a estudiar piano", contó. Gran emoción se vivió cuando le cantó a su siempre recordada Damacita, la tía que lo albergó cuando llegó a los 9 años. Finalmente, invitó a todos a concurrir a la 14º edición del Trichaco, el festival solidario que creó para ayudar a las escuelas del Chaco salteño.

También se celebró a San Antonio de Padua

Un docente reflexionó sobre el presente y pasado de la ciudad. "Ante la imposibilidad de los historiadores de llegar a definir el certero origen de la ciudad, este festejo de origen piadoso se adoptó progresivamente como fecha fundacional".
Así lo señala el maestro de Religión tartagalense, Ramón Rojas, quien se refirió al día establecido como fundacional y a su santo patrono, San Antonio de Padua.
El docente remarcó que los festejos patronales se diversificaron en actividades recreativas, imponentes espectáculos artísticos, expresiones deportivas, innovadoras propuestas y emprendimientos que promueven la participación interinstitucional.
En su relexión sobre el presente y el pasado, el profesor Rojas señaló: "Tal vez la verdadera realización de los visionarios franciscanos que dejaron a San Antonio de Padua como protector de este pueblo no esté en el número de fieles que asisten a las celebraciones de cierre de estas agitadas jornadas, sino en el legado de unas fiestas patronales que congregan al amplio arco iris cultural que nos caracteriza y en el que todos, cualquiera sea su adhesión religiosa, origen étnico o caracterización social, se sienten el 13 de junio más tartagalense que nunca".

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