Cuando septiembre llega a Salta todo se viste de Milagro, el aire, la gente y la ciudad. Es un mes en el que la fe es más fuerte que cualquier otro sentimiento. La capital se prepara para recibir y albergar a los peregrinos que llegan desde distintos puntos de Salta, desde otras provincias y hasta de otros países.
Uno de los pueblos más alejados de la capital es Tolar Grande. De allí son 75 personas (niños con 2 años hasta personas mayores) las que el pasado lunes 5 emprendieron su peregrinación hacia la ciudad de Salta. La travesía es larga y dificultosa por los caminos y el tiempo, que puede favorecer por momentos y complicarse por otros. Pero esto no es un impedimento para estas personas que están motivadas por la fe y los deseos de llegar hasta la Catedral Basílica para agradecer y honrar al Señor y la Virgen del Milagro.
El miércoles 7 tenían previsto pasar la noche en el centro vecinal de Olacapato. Al llegar allí, se encontraron con un salón preparado con tablones vestidos con manteles, platos, cubiertos y un grupo de 11 personas esperándolos para brindarles una rica cena y asistencia. Manos amigas que nunca faltan.
A la cabeza de este grupo está Emanuel Collado que, en varias oportunidades, dio muestras de su interés por ayudar organizando eventos y asistiendo a las pequeñas comunidades del interior de la provincia. Les dieron la bienvenida, esperaron a que se instalaran en el lugar y sirvieron la cena. Se agradeció por los alimentos y luego los disfrutaron. Tras la cena se repartieron frutas y golosinas. También se realizaron curaciones a varios que llegaron con sus pies muy lastimados.
Una de las peregrinas, Damiana, es oriunda de Tolar Grande. Con 65 años de vida y 17 peregrinaciones hacia la Catedral, es la encargada de rezar y animar a los que viajan con ella. Junto a Damiana camina Lorena, su nietita de 11 años. La mamá de Lorena falleció cuando dio a luz a su cuarto hijo. Desde ese episodio, Damiana se hizo cargo de sus nietos y los cría junto a su yerno, quien también es peregrino.
Emanuel contó a El Tribuno que cuando estas personas llegaron al centro vecinal y se dieron con ese escenario preguntaron a qué se debía tamaña recepción. Su esposa Mirian dijo: "Les queremos brindar algo de nosotros por el amor enorme que muestran al realizar un viaje tan sacrificado; llegar hasta la Catedral y renovar el pacto con nuestros Patronos."

Día de sorpresas

Siguiendo con su línea y siempre fiel a sus principios de ayudar, Emanuel Collado también llevó alegría y sorpresas a los niños del paraje El Huaico. En el salón de la escuela N§ 4.442, los niños fueron sorprendidos con una gran fiesta. Emanuel ya está considerado como el "gran padrino" de la zona. Se lo conoce así porque desde hace varios años está pendiente de las necesidades de las comunidades de San Agustín y El Huaico.
"Lo que hace por nosotros es de forma desinteresada y da todo con muchísimo amor", contó Ramón Olivera, quien vive en San Agustín hace más de siete décadas y conoce a Ema (como ella lo llama) desde que era un niño.
Con la colaboración de un grupo de personas amigas que ayudaron durante el evento, los niños explotaron de felicidad, risas, diversión y juegos. Fue una tarde que se llenó de magia, golosinas y regalos. En un momento, los payasos que estaban en la fiesta entregaron a los 54 chicos un par de zapatillas para cada uno. Al ver esto, sus ojitos se llenaron de felicidad. Otra de las sorpresas llegó de la mano de la óptica Optiglass que donó armazones de anteojos con los cristales requeridos.
Una vez más, queda de manifiesto que el ayudar a los demás no es solo cuestión de dinero sino de ganas de brindarse desinteresadamente a una causa solidaria.

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Sección Editorial

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RICO TIPO
RICO TIPO · Hace 2 meses

GENTE AL PEDO, NO TRABAJAN NI ESTUDIAN Y HAY QUE DARLES DE COMER Y ALOJARLOS Y LUEGO LLEVARLOS A SUS LUGARES DE ORIGEN, ANDAAAAA...........

Vicente Leo
Vicente Leo · Hace 2 meses

Todo un chivo publicitario. Si se toman el trabajo de trazar las diagonales a la fotografía de los peregrinos sentados a la mesa, podrán comprobar que las mismas se cortan exactamente en el interior del contorno de la botella de Fanta. Fanta es el nombre de una gaseosa creada en Alemania durante la II Guerra Mundial a consecuencias de que el bloqueo aliado no permitía el ingreso del preparado base de la Coca Cola.


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