La noche del sábado fue para el olvido para los vecinos de la zona norte de Metán. Incendiaron una casa, intentaron prender fuego a otra y destrozaron una tercera en los barrios Aborigen y Diógenes Zapata, respectivamente.
La gravedad del problema se advirtió en una vivienda prefabricada del barrio Aborigen, que quedó reducida a cenizas. Pertenecía a la familia de Cecilia Veleizán, quien la semana pasada hizo una nota junto a otros residentes del lugar y acudió a los medios de comunicación para pedir a las autoridades que saquen del barrio colindante Diógenes Zapata a miembros de una familia de apellido Orellana, por considerarlos muy violentos y generadores de conflictos.
Mientras la fiscal Ana Inés Salinas busca aclarar el fondo de las disputas, Veleizán y sus familiares permanecían ayer con prisión domiciliaria señalados como generadores de los graves incidentes que al final, terminaron con su propia casa quemada.
La otra versión
Por su parte, Viviana Tapia, esposa de Claudio Marcelo Orellana, quien está detenido hace una semana por otros incidentes en los mismos barrios, sostuvo que los responsables de los ataques fueron familiares de Veleizán y miembros de la comunidad aborigen.
"Prendieron fuego a mi casa cuando estaban mis cinco hijos adentro. Llegaron con botellas con nafta y comenzaron a arrojarlos a nuestra vivienda, donde robaron y provocaron destrozos", aseguró Tapia a El Tribuno.
La mujer con sus hijos, junto a su hermana Silvia Patricia Tapia y sus familiares permanecían ayer en el albergue del complejo deportivo municipal por prevención, dado que de la otra parte también intentaron incendiar su casa y causaron destrozos. Las mujeres pidieron que se investigue porque, según declararon, tienen dudas sobre cómo se originó el incendio en la prefabricada de los Veleizán.
"Todo lo que dijeron sobre mi esposo son mentiras. Hicimos un montón de denuncias porque los que provocan los incidentes y los problemas son los del barrio Aborigen", reiteró Viviana Tapia.
Denuncias cruzadas
En este marco de denuncias y contradenuncias, Veleizán contó que "estamos con prisión domiciliaria injustamente. Creo que por venganza incendiaron mi casa porque hicimos una nota y levantamos firmas para que los saquen a los Orellana. Ellos traen gente del barrio Nuevo Hogar a robar y a amedrentar, pero jamás me imaginé que llegarían a esto".
Al respecto, el jefe de la Comisaría 30 de Metán, Antonio Tapia, explicó que fueron alertados sobre el incendio "e inmediatamente se armó un operativo con bomberos, personal de la comisaría y de la Unidad Regional 3. Al llegar, cuando los bomberos estaban intentando sofocar las llamas, fueron agredidos con piedras y otros elementos contundentes y tuvieron que replegarse de la casa de los Veleizán".
Para Tapia, las broncas entre estos vecinos de la zona "viene desde hace tiempo y existen denuncias cruzadas. Según lo que pudimos investigar, así se llegó a esta grave situación", destacó.
En el informe de lo que pasó, el comisario resumió que "hay una casa prefabricada incendiada por completo, de la familia Veleizán. Simultáneamente otras personas intentaron ingresar e incendiar a las viviendas de las familias Tapia, pero fue sofocado a tiempo. Una de las casas de la familia Tapia-
Orellana sufrió principio de incendio y fue destruida por los atacantes. En total hubo seis detenidos de ambas partes".
Las advertencias
La semana pasada, El Tribuno publicó una nota en la que vecinos de esos barrios anticiparon su preocupación por la ola de violencia, con enfrentamientos callejeros y amenazas.
Debido a la problemática, se reunieron y labraron un acta el martes pasado, que lleva la firma del cacique de la asociación vecinal de la comunidad wichi, Marciano Monte de Oca.
"Los barrios Aborigen y Diógenes Zapata necesitamos que desalojen a la familia de Marcelo Orellana, alias "Machi'' y a su familia, porque desde que llegaron tenemos problemas. Traen gente del barrio Nuevo Hogar con armas blancas, palos, machetes y no tienen en cuenta que acá hay muchos chicos y mujeres", explicaron en la nota con gran cantidad de firmas.
Según otros habitantes de esos barrios y aledaños, "los grupos pelean en las calles a lo ciego. Estamos cansados de hacer denuncias y esto no se termina, por lo que es una amenaza permanente. No esperemos que haya un muerto", advirtieron a través de Cecilia Veleizán, una de las protagonistas de los incidentes. Esta semana se espera que avance la tarea judicial para evitar que se agrave la situación.

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