El creativo, el pensante, el de la pegada extraordinaria, el de la justeza en el pase. El ídolo. El 10. Pedro Alberto Guiberguis, uno de los máximos ídolos en la historia de Gimnasia y Tiro y parte fundamental de los recordados dos ascensos a Primera División, fue uno de los invitados de lujo a la fiesta y el partido homenaje de los campeones de los ascensos de 1993 y 1997 con motivo de los 114 años de vida del albo, el pasado lunes por la noche. De vuelta a su segunda casa, Pedrito habló de todo con Alentandooo: desde sus sensaciones al volver a pisar el Gigante del Norte, hasta rememorar con nostalgia el pasado y desear por un ascenso en el futuro cercano.

¿Cuáles son tus sensaciones al volver al Gigante y reencontrarte con compañeros con los que compartiste tanta gloria?
Estoy feliz por la invitación del club. Nosotros formamos parte de un pedacito muy chiquito de la historia de tantos años de Gimnasia. Uno gracias a Dios siente que dejó una huella bien marcada, tuvimos la suerte de lograr dos ascensos. Estoy feliz de haber regresado para festejar un nuevo aniversario. Nos encontramos con jugadores y ex dirigentes con los que después del segundo ascenso no nos volvimos a ver más, fue muy emotivo volvernos a ver. Para todo eso sirvió este reencuentro tan lindo.

Un pedacito chiquito de la historía, sí. Pero quizás el más importante futbolísticamente hablando...
Exactamente. Es gratificante saber que lo que hicimos quedó marcado, no solo en la historia de Gimnasia y Tiro, sino también en la historia del fútbol salteño. Quizás cobró un valo mayor al no haberse repetido un logro así en los años posteriores y eso hace que la gente nos recuerde más. Pero es bueno entender que todo aquello ya pasó, que ya es recuerdo. Y rogamos todos que las nuevas camadas vean, sientan, valoren, sean conscientes de todo lo grande que es este club para poder empujar a Gimnasia a otro ascenso. Estoy muy agradecido por todo lo que me dio la gente y el club. Espero que sean seguidos los festejos de aquí en más.

¿Venís seguido a la cancha?
Bastante seguido. Por ahí no me ven, me infiltro en la Virrey Toledo más tranquilo, pero lo sufro como un hincha más. Estoy rondando Salta constantemente. Acá tengo mi casa y a mis hijos estudiando. Incluso uno de ellos juega en la primera local. Siempre estoy cerca. Soy nacido en Ledesma, pero un hijo dilecto de Gimnasia y Tiro, con mucho orgullo.

¿Qué te genera palpar ese mimo permanente del hincha?
El recuerdo de lo vivido está latente, no solamente del hincha de Gimnasia, sino también en el resto de los clubes. Gracias a Dios, donde voy me tratan bien y siempre voy a estar inmensamente agradecido; primero a Gimnasia, que me dio la chance de cumplir mi sueño de jugar profesionalmente. Por abrirme las puertas del club, por irme a buscar a Ledesma cuando yo era prácticamente desconocido. Gracias a Dios pude lograr mi objetivo, el objetivo del club. Fue una emoción volver a ver a los muchachos, pisar el mismo vestuario, cambiarme en el mismo lugar, caminar por el mismo tunel, pisar esta cancha.

¿Por qué crees que decreció notablemente el fútbol aquí?
Son camadas, uno no puede juzgar tan livianamente. Nosotros tuvimos la suerte de tener una camada excelente de futbolistas, todos de aquí del Norte, que forjaron un sentido de pertenencia. Y todos los factores conjugaron para los ascensos. Juntos pudimos lograr cosas. Deseo que todo esto se revierta y que el fútbol de Salta pueda retornar a los primeros planos. Nosotros teníamos ganas de ganar cosas, de trascender. Éramos en su mayoría del Norte, con ganas de crecer en el fútbol, de mostrarnos, de demostrar que aquí también había talento y buenos futbolistas. Ojalá que sigan saliendo camadas exitosas.

¿Crees que este puede ser el año para Gimnasia?
Hoy futbolísticamente el equipo está bastante bien. Yo siempre recalco que la continuidad del cuerpo técnico es importante en esta categoría, apoyo la continuidad de Bianco. Se reforzó con 3 o 4 jugadores y se mantuvo una base. Eso a la larga trae sus frutos.

¿Cuáles son los mejores recuerdos que guardás de esta cancha?
Las finales por el ascenso, codearse con los grandes. Acá cumplí mi sueño de jugar profesionalmente. Recuerdos puntuales, los más memorables, fueron la final con Gimnasia y Esgrima de Jujuy, el gol a River, el tiro libre a Independiente, las vueltas olímpicas, el recibimiento de la gente cuando volvimos con el ascenso de Córdoba, una caravana interminable. Fueron momentos que recordaré mientras viva. Yo llegué de Ledesma, con mi señora tuvimos hijos salteños, tengo mi casa en Salta. Salta, y el Gigante del Norte, son mi segundo hogar.

¿Cómo viviste el hecho de volver a jugar en esta cancha?
La misma sensación, pero más viejo, con 48 años. Siempre les digo a mis compañeros de fútbol veterano en Ledesma, que antes me pagaban por jugar, por correr. Y ahora tengo que salir a correr obligado por el colesterol, por el ácido úrico (risas). Uno fue deportista, lleva eso incorporado, lleva el fútbol en la sangre.

¿El talento también está incorporado?
Siempre está, pero yo siempre digo que hay que trabajarlo, ayudarlo. Uno dice "qué bien que pateaba Guiberguis los tiros libres"; pero no sabía que en la semana me quedaba 30 o 40 minutos practicando después de los entrenamientos. Todo eso en base a la perseverancia, a las ganas, al hambre de un futbolista. Eso yo se lo inculqué a mi hijo, a los chicos a los que dirigí en Bolivia un año. Y se los digo a todos. Hay que trabajar y perfeccionar la técnica.

¿Qué tenés para decirle al fiel hincha de Gimnasia?
No sé si estaré en un pedestal de tanta idolatría. Lo que sí me queda solo agradecerle a la gente por lo bien que me trataron y lo siguen haciendo. Les digo que sigan alentando a los nuevos jugadores, que seguramente están deseosos de darles alegrías, así como lo estuvimos nosotros.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia

Debe iniciar sesión para comentar

Importante ahora

cargando...