El progreso y la vida urbana han contribuido a grandes cambios y diferentes modos en la relación de las personas, de la que no escapa la unión del hombre con el animal. En cualquiera de ellas pueden surgir alteraciones en la convivencia constituyendo accidentes específicos, como son las mordeduras. En verano, por el ritmo de vida, aumenta la posibilidad de tener contacto con animales y el riesgo a sufrir mordeduras. El doctor García Igarza dio información clave sobre el tema.

¿Qué tipo de mordeduras son las más frecuentes?
La mayoría de las mordeduras son causadas por animales de tipo doméstico. El comportamiento de éstos puede ser influido por estados fisiológicos (celo o amamantamiento), temor, estrés o bien situaciones puntuales. Las estadísticas arrojan que los perros se ven implicados en más del 80% de los accidentes, siguiendo en frecuencia las mordeduras de gatos (5-18%). El porcentaje remanenente corresponde a mordeduras de otros animales como murciélagos, ratas, animales exóticos y salvajes.

¿Qué consecuencias pueden traer estas lesiones?
Las más frecuentes son:
  • Infecciones de piel o demás tejidos u órganos involucrados, y contaminaciones bacterianas por los gérmenes de la boca del animal.
  • Traumas físicos y psicológicos como fobia a los animales y lesiones estéticas o funcionales.
  • Transmisión de enfermedades: rabia-tétanos (en caso de no tener esquema de vacunación completo y profilaxis adecuada) así como otras enfermedades infecciosas transmisibles, dependiendo de la especie involucrada.
¿Cómo tratar las mordeduras?
No todas las mordeduras se tratan de igual forma. El mayor riesgo es el de contraer rabia. Para la prevención y tratamiento de la rabia es importante considerar si el animal tiene carnet de vacunación, y al animal doméstico aislable se aconseja realizarle seguimiento de veterinario por 10 días.

¿Cómo proceder en caso de sufrir riesgo potencial de rabia?
Es importante tener en cuenta que el virus de la rabia al ingresar al organismo, viaja hacia el sistema nervioso central a través de los nervios periféricos que logra alcanzar. De ello deriva la importancia de la localización de las lesiones, siendo las más peligrosas y graves las de mayor proximidad al sistema nervioso central y mayor densidad de nervios, con mayor riesgo de afección por el virus. Entre ellas, las más riesgosas son las de la cabeza, cuello, manos (pulpejos), pies, mucosas y genitales.
El período de incubación del virus es de 21 días a tres meses. El comienzo de la sintomatología, debido a que es un virus de replicación lenta, puede darse dentro del año del episodio y va precedido por un cuadro tipo gripal, con síntomas respiratorios y digestivos para luego manifestarse en un cuadro típico de meningo encefalitis con trastornos neurológicos. Una vez que se instalan los síntomas y sin haber tenido el tratamiento previo el curso de la enfermedad es fatal.

¿Cómo prevenir mordeduras?
Los animales salvajes suelen huir de las personas; sin embargo, pueden atacar si se sienten amenazados. En cambio, los ataques de mascotas son más comunes pero pueden evitarse si se mantiene un respeto con el animal. Es importante vigilar cuidadosamente a los más pequeños cuando haya animales cerca pese a conocerlos de antemano.

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