"El misterio del cuerpo hablante en el niño" fue el tema central del curso (organizado por la Asociación Psicoanálisis Lacaniano) que trajo a Salta al reconocido psicoanalista Gustavo Slatopolsky. La utilidad de los conocidos manuales para padres estuvo entre los temas que analizó el especialista al hablar del abordaje de los trastornos de la niñez. "No necesariamente estos manuales abarcan todas las experiencias, existe un techo", explicó en diálogo con El Tribuno.
Dedicado al psicoanálisis y su praxis, especialmente sobre la cuestión de la psicosis y el autismo, el profesional compartió una extensa charla en la que destacó la importancia de escuchar y preguntarse qué es lo que le pasa al niño cuando evidencia situaciones de angustia. El rol de la escuela y la inexistencia de espacios para tratar el malestar también formaron parte de los conceptos compartidos.
¿Por qué cree que padece la gente?
De lo que padece la gente es de eso que se le impone, que no puede manejar. Lo que padece cualquiera es eso de querer ir para la izquierda y terminar yendo para la derecha. A la pregunta sobre qué angustia a un niño, la respuesta sería que para eso hay que poder escuchar a cada quien.
¿Existen situaciones que son disparadoras de angustia en un niño?
Uno podría decir que los problemas familiares, por ejemplo, pueden ser un disparador y la verdad que depende... a algunos chicos los angustia pero a otros no. El punto es si eso deja marcas o no. Marca dejará aquello que fue importante para cada quien, que no es lo mismo que las situaciones importantes para la generalidad. Golpear a un chico es evidente que no es bueno y por supuesto que eso deja marca, lo que no podemos decir es cuál será esa marca, si hace al autismo, a la psicosis o la neurosis. Eso es imposible saberlo.
¿De qué no puede desentenderse el Estado en cuanto al tratamiento de los trastornos en la niñez?
Si lo pensamos en términos públicos, que por ahí es más fácil de usarlo de esa manera, yo creo que de lo que no puede desentenderse es de la angustia. No puede desentenderse de dar un lugar para su tratamiento. Coordino un dispositivo clínico de autismo y psicosis en el sector público y puedo decir que la emergencia de la angustia, es decir, momentos de irrupción de movimientos de ansiedad en sujetos autistas no son más graves que las que experimenta un niñito neurótico. ¿Se debe dar prioridad a algunos de estos trastornos?
No es que el Estado deba hacerse cargo del autismo, por ejemplo, dejando de lado lo otro porque es menos grave, de ninguna manera. Así como tampoco debiera poner un tiempo de tratamiento en lo público porque es mucha la demanda. De lo que se trata es de poder orientar la atención en función de lo que exige el punto de elaboración de cada quien.
"Lo que podríamos ubicar como prevención es la disposición a la palabra" "Se deben generar instituciones que puedan alojar el malestar"
¿Existen políticas públicas eficaces para la problemática en la niñez?
Digamos que lo que uno ve en términos generales es que hay una idea. La Argentina tiene un lugar único en el mundo en lo que hace a salud mental. He vivido en otros países y el lugar del psicoanálisis es único en este país. La relación a la palabra, la idea de encontrar un lugar donde pueda ser alojable la palabra del sujeto es algo que está absolutamente incorporado. Por ejemplo, la gente que viene a mi hospital (Hospital de Día Centro 1 de la Ciudad de Buenos Aires), sea de donde sea que provenga viene y habla.
¿Y de qué habla?
La gente viene a hablar de lo que le pasa, no viene a pedir medicación, y en función de la evaluación que haga el analista, ahí se valora si es necesaria una medicación o no. Existe una idea que busca, en Argentina no tiene la entrada felizmente que tiene en otros lugares del mundo de reeducar o readaptar a como dé lugar.
Entonces Argentina no es ajena al psicoanálisis...
Estoy hace 25 años en el sector público y no hay lugar en el mundo donde el psicoanálisis esté arraigado hasta la última napa de agua en lo público como en la Argentina. Está en todos lados, en los hospitales, gabinetes psicopedagógicos y en la Justicia.
¿Es eficaz?
La incidencia del psicoanálisis en la clínica con niños es de una eficacia probadísima. No solamente con niveles de alivio en lo que hace a la angustia sino en lo que hace al tratamiento del síntoma, a las dificultades en el aprendizaje o en los trastornos del sueño. Es muy eficaz. Por ejemplo, cuando se trata de autismo primario, es decir un paciente que no dispone de lenguaje, no solamente no habla sino que no puede mirar, juega con la caca... todo eso se ordena y la experiencia te marca que en el análisis todos los chicos comienzan a hablar, la gran mayoría. Nos oponemos a la medicalización de la vida cotidiana; es decir, a lo que nos oponemos es a no escuchar primero.
¿Existe un código para padres?
No tenemos un código para padres. No tiene sentido hacerlo existir porque de existir, existen. Hay muchas personas que viven de eso, hay gente a la que le sirve. En el tratamiento de la angustia la gente no tiene que hacer lo que yo digo que hay que hacer. No, yo respeto a quien se desangustia con un manual para padres haciendo lo que el libro le dice y si le da resultados es muy bueno. Ahora lo que generalmente encuentro es que eso tiene un techo. Existe un determinado evento en el que no vas a encontrar qué hacer. Entonces el lugar que nosotros le preservamos al psicoanálisis es justamente ese punto donde se presentan cosas por fuera del programa.
¿La angustia desencadena violencia?
Algunas veces sí y otras no.
¿Qué rol cumple la escuela en niños con autismo, psicosis o neurosis?
A la escuela no se le puede pedir más de lo que puede dar, es decir, el Estado debe hacerse cargo de alojar la problemática y eso no quiere decir la escuela de buenas a primeras. Hay situaciones de integración escolar que son calamitosas porque la escuela no tiene cómo contener. Si tenés un chiquito desencadenado que rompe vidrios, la escuela no es el lugar donde él podrá elaborar eso. Si él se pone en riesgo y pone en riesgo a los demás, a lo que el Estado debe estar obligado es a que alguien pueda escucharlo. Lo que la escuela debiera tener es disposición para trabajar y encontrar la forma de que este chico no quede solo.
Pero eso no es habitual...
En general lo que uno ve es que buscan hacer a las escuelas responsables de estos chicos y entonces no funciona ni de un lado ni del otro. De esta forma existen docentes angustiados que no saben qué hacer con esos chicos pero no porque no tengan la formación, un maestro no tiene cómo aprender eso, se trata de otro resorte. El punto es cómo empezar a articular los dos lugares.
¿Dónde radicaría la solución?
Lo que tiene que existir es alguien que pueda pensar: "A este chico le pasa algo, no es un capricho". Si un chico no puede entrar a la escuela y se agarra de la madre, eso no es un capricho, le pasa algo y hay que poder escucharlo.
Seguramente no será algo grave pero sí lo será si se insiste en arrojar al niño dentro de la escuela y que se haga cargo ella por la idea de que todos los chicos tienen que estar escolarizados. Esto es lo que no se puede hacer.
¿Cuál es la materia pendiente?
El Estado tiene que darles lugar y atención a todos sus ciudadanos pero habrá que ver dónde. Si un chico no puede prestar atención hacia algo, es porque tiene toda la atención puesta en otro lugar, del cual ni siquiera se da cuenta. Y esto no es que esté bien o mal, se trata un modelo de la época.

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EDDY PLATE
EDDY PLATE · Hace 3 meses

"PROFESIÓN" INNECESARIA, ASI, COMO POSA EN LA FOTO EL GIL ESTE, ES COMO "LABURAN...Y SI NO ESCUCHEN QUE OPINA DE ELLOS BABY ETCHECOPAR!!!


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