Gustavo Stiglitz es psiquiatra y analista miembro de la Escuela de Orientación Lacaniana (EOL) y de la Asociación Mundial del Psicoanálisis (AMP). En Salta dirige el Centro de Investigación y Docencia de Salta (CID) del Instituto Oscar Masotta 2. El viernes y sábado pasados estuvo en nuestra ciudad para dar la apertura del seminario clínico "El cuerpo en la enseñanza de Lacan", destinado a especialistas del área. En este marco concedió una entrevista a El Tribuno, en la que se refirió a la relación del sujeto con su propio cuerpo en la actualidad, cuando las presiones del mercado y el acceso a la ciencia y a la técnica han producido una desviación de la búsqueda del cuerpo saludable por otro que satisfaga apetitos de consumo.

¿Cuál es la relación entre organismo y cuerpo?
Los seres humanos somos seres hablantes, entonces nuestros cuerpos son cuerpos hablantes y es esa nuestra gran diferencia con el resto de los animales. Esto quiere decir que por medio del lenguaje se producen una serie de efectos en el organismo. El organismo no requiere del lenguaje, pero para que se constituya un cuerpo sí hace falta un lenguaje. Y uno de los efectos del lenguaje sobre el organismo para que devenga en cuerpo es que lo unifica, hace una unidad de todas las partes separadas de un organismo. En realidad esa unidad es una ilusión porque el lenguaje lo que permite es que el ser humano capte su propia imagen y la asuma como propia, algo que no pasa con el resto de las especies. Un chimpancé puede divertirse con su propia imagen, pero cuando ve que esa imagen no le responde como otro de su propia especie, se aburre y se va. En cambio en el ser humano hay un momento de la vida, que suele ser entre los 10 y los 18 meses, en que el bebé capta que lo que se refleja en el espejo es su propia imagen y por intermedio de los adultos -que se lo confirman- se identifica con esa imagen propia y entonces se da a la ilusión de que está unificado, cuando en realidad él lo que siente son partes del cuerpo que todavía no le responden bien porque motrizmente no está lo suficientemente maduro para eso. Ese es uno de los efectos principales del lenguaje sobre el organismo para que se transforme en un cuerpo hablante. Pero por otro lado, el lenguaje también produce el efecto de fragmentación porque podés nombrar partes de un cuerpo, pero siempre son partes de un cuerpo.

¿Cómo inciden la ciencia, la técnica y el mercado en la percepción del cuerpo?
Hay un punto en que son indisolubles porque desde que aparece un producto en el mercado, resultado de la tecnociencia, y se lo ofrece, aparece la demanda. Antes de que apareciera la Coca Cola nadie quería tomar Coca Cola, al igual que los nuevos productos de la ciencia y la tecnología que ofrecen cada vez más posibilidades inéditas y generan una demanda en el mercado. ¿Cómo inciden en el cuerpo? Fragmentándolo. Es el modo contemporáneo de la fragmentación corporal, avalado y autorizado por la ciencia y el mercado en donde, por ejemplo, uno puede extender su mirada con el teléfono y hablamos con alguien que está en Europa y lo podemos ver y escuchar, es decir, los seres humanos van mucho más allá de lo que pueden o tal vez el cuerpo se puede sustituir, lo que abre ese campo oscuro del tráfico de órganos. Uno de los efectos no beneficiosos de los avances es que transforman el cuerpo en mercancía.

¿Las cirugías estéticas y la práctica del deporte han devenido de un deseo amoroso por el cuerpo o han venido a tapar algo que no anda bien en la cabeza?
Pueden ser las dos cosas. Ese deseo amoroso que nosotros llamamos adoración del cuerpo, en que el ser hablante adora su cuerpo porque es lo único que tiene e incluso él cree que lo tiene, tapa un vacío. Vos pensá que en esta época el vacío pulula. No por nada tenemos a (el sociólogo polaco Zygmunt) Bauman que hace ya varios años comenzó a hablar del mundo líquido porque los ideales, la palabra y la tradición familiar no tienen la misma consistencia de antes... No es una visión apocalíptica porque esas cosas siguen existiendo, lo que pasa es que están cada vez más bajo sospecha. Entonces lo único que queda con cierta consistencia es el cuerpo. Así es que me parece lógica tu idea de que esa adoración del cuerpo viene a través de un vacío. Y a esto no hay que ser muy sofisticado para verlo. Uno va a un gimnasio y a la pileta y se lo ve en los cuerpos tatuados o con piercing, tomando productos anabólicos para tener más músculos y eso va cambiando la forma de los cuerpos. Esa adoración, esa incidencia del cuerpo también lleva a excesos que atentan contra el cuerpo. Vuelve a aparecer esa fragmentación corporal que está debajo de esa ilusión de unidad. Esos mismos productos que producen esos músculos que parecen tan saludables enferman o el entrenamiento excesivo a que se someten muchos jóvenes enferma y hay gente que muere por eso. Son nuevos hábitos y conductas en relación con el cuerpo, pero que no necesariamente apuntan al bien, sino a veces todo lo contrario.

La reducción drástica del peso a través de una cirugía es la respuesta inmediata de la medicina para satisfacer una exigencia por salvar el cuerpo, ¿pero qué sigue subyaciendo en esa persona?
¿Qué tapa eso? Con certeza no tapa en dos personas lo mismo. Lo que sí podríamos generalizar es que tapa angustia y padecimiento, un malestar; pero no es que lo tapa con grasa, lo tapa porque no sale a la luz lo otro. Aparece que el problema son la gordura y la obesidad, pero no aparecen la naturaleza adictiva ni qué es lo que ese sujeto esquiva con esa adicción. Por lo general, lo que se esquiva tiene que ver con una pérdida, no en el sentido en que perdiste algo o a alguien, sino una pérdida en el sentido de que no todo es posible, de que algo siempre nos queda afuera, de que no existe el todo absoluto. Eso para los seres hablantes es bastante difícil de soportar, es lo que nosotros llamamos "no hay relación". Cuando decimos "no hay relación sexual" quiere decir que no hay una adecuación perfecta entre los sexos. Eso es experiencia cotidiana, pero "no relación" es algo más general. Es decir, que las cosas nunca cierran del todo, sino que siempre queda un resto y eso es difícil de aceptar. Y poner el balón gástrico sin abordar lo que está detrás es simplemente acallar el síntoma, y el síntoma habla e insiste. Si hay algo que no cesa es el síntoma, y vuelve el mismo síntoma o viene desplazado en el cuerpo, en la mente o en las relaciones con los otros.

¿Qué encubren los que se arman un cuerpo con cirugías estéticas?
Eso: hacerse un cuerpo. Son aquellos que no han podido armar bien la ilusión de una imagen unificada, entonces tienen que estar armándola constantemente. A la vez, en ese proceso, lo deconstruyen, es decir, están todo el tiempo en ese borde, entre el cuerpo fragmentado y el cuerpo unificado, por supuesto que es una práctica que puede llevar a la destrucción.

¿Por qué cuesta tanto "llevar" el propio cuerpo?
Cuesta porque el cuerpo a veces se va solo, a veces el cuerpo nos juega malas pasadas. Es otra de las manifestaciones de la fragmentación corporal. Por ejemplo, hoy me está hablando, me está gritando mi cintura de dolor y yo no quiero eso. Quiero llevar tranquilamente mi cuerpo y mi cuerpo va por otra parte. El cuerpo se separa y se va solo por ahí y percibimos que hay un cuerpo que tenemos que llevar. Los médicos siempre hablaron de la salud como el silencio de los órganos, y cuando una parte del cuerpo se pone a hablar sola, una parte del cuerpo se sale del conjunto armonioso, ahí nos damos cuenta de que hay un cuerpo que hay que llevar.

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