Leandro Halperin es abogado y especialista en sistemas penitenciarios, el diálogo con El Tribuno criticó duramente al Estado y las fuerzas de seguridad y aseguró que los cimientos del sistema penal, no fueron conmovidos durante estos 12 años, sino que fueron solidificados. Además, se animó a denunciar torturas por parte de las autoridades.
"El sistema penal en general y la cárcel en particular tienen varias finalidades. Una es que las personas cumplan con la sanción que la ley les aplica. O sea, estar privado de la libertad durante un tiempo determinado. Pero también esa privación de la libertar debe realizarse bajo determinadas condiciones que la ley establece", explicó el abogado. Y agregó: "Por otra parte, se debería trabajar en herramientas positivas, que motiven, que contagien con la mejor de nuestra sociedad y no con lo peor".
Halperin propone que desde las cárceles se debería trabajar en la educación y en la capacitación para el empleo, para que cuando los presos recuperen la libertad "puedan integrarse con un trabajo digno que les permita tener opciones", pero para el abogado el Estado es el principal obstáculo para que esas acciones puedan llevarse adelante. "El Gobierno ha sido un problema para que los educadores podamos educar y para que los estudiantes puedan estudiar en contexto de encierro. Estudiar y enseñar en las cárceles de Argentina se ha transformado en un peligro", comentó el especialista. Culpó al Estado y a los servicios penitenciarios de todo el país de la falta de decisión política.
Referido a la tortura, el abogado señaló que los delitos que se cometen contra las personas en contexto de encierro el Estado es responsable de esos actos porque tolera esos comportamientos. "Por primera vez, Argentina tuvo que reconocer ante tribunales internacionales y ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que el Estado argentino ha torturado en democracia. Y añadió: "La visibilización de los casos de tortura como en los de Güemes en Salta, marcan claramente que ha sido una política del Estado nacional como Provincial aplicar torturas sistemáticas para controlar las cárceles argentinas".
Para Halperin esta situación es considerada como grave, no solo porque viola la ley sino porque el resultado es perjudicial para todos porque de las cárceles los presos salen peor de lo que entraron.
Para el abogado, el sistema penal funciona como un embudo. En la parte superior ingresan todas aquellas personas que cometen alguna conducta que está penada por el Código Penal. "A medida que se va afinando se van aplicando los distintos filtros que el sistema tiene. Con dinero y con contactos, la mayoría de las personas que infringen el Código Penal pueden evitar llegar a la parte más delgada de este embudo. Esto tiene que ver con la impunidad", explicó Halperin. Considera que el sistema penal se ocupa de los autores de delitos más vulnerables. "Esto significa que el sistema penal solamente se dedica a esas personas. Así los poderosos siempre quedan al margen de la ley, salvo casos excepcionales como el de la tragedia de once. Evidentemente, la justicia tiene criterios dispares para perseguir a unos delitos", finalizó.

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