La cantidad de extranjeros que vive en la Argentina "se ubica en el 4,5%, el nivel más bajo de las últimas décadas, pero el 10% se concentra en el conurbano" destacó el investigador Lelio Mármora, director del Instituto de Políticas de Migraciones y Asilo (IPMA) de la Universidad de Tres de Febrero.
A la vez, "somos el país 124 sobre 200 en cuanto al número de migrantes", de acuerdo con estudios realizados por la ONU, recordó Mármora.
El especialista, que fue representante regional ante la Organización Internacional para las Migraciones, aseguró que hablar entonces "del impacto negativo" de las migraciones en la educación, la salud o los índices de pobreza "es una exageración que sólo puede responder a una demagogia electoralista".
Mármora compiló el libro Impacto de las migraciones actuales en la estructura económica y sociocultural de la Argentina, que reúne estudios orientados al análisis objetivo del impacto de los migrantes en el país.
Mármora analizó que "la proporción de estudiantes extranjeros en escuelas argentinas es de 1,6 en la primaria y de 1,9 en la secundaria, por lo que el porcentaje de extranjeros es mínimo en relación a la matrícula y, en el caso de la salud "se ha magnificado la presencia de migrantes que usan estos servicios".
En este punto, detalló que según investigaciones propias en hospitales del Gran Buenos Aires, "nos encontramos que la proporción de extranjeros que acudía era del 12% sobre el total de asistentes y la mayor parte usaba la maternidad".
"En los servicios de alta complejidad, que es en donde se invierte un costo importante, no había ningún extranjero que lo haya usado", aseguró Mármora, doctor en Sociología por la Universidad de París y ex director del Indec.
Precisó también que, cuando se habla del impacto de los migrantes en áreas tan sensibles, "hay que hablar con datos". Así cuestionó recientes frases del senador Miguel Pichetto (FPV), quien se había preguntado "cuánta miseria puede aguantar Argentina recibiendo inmigrantes pobres".
Pichetto también había dicho: "Tenemos que dejar de ser tontos. El problema es que siempre funcionamos como ajuste social de Bolivia y ajuste delictivo de Perú".
Mármora destaco que "siempre, en todas las sociedades, hay un problema de prejuicio latente ante los migrantes. Siempre hay alguien que está aprovechándose para explotarlo como negocio electoral. Pasar de la xenofobia al racismo hay un solo paso", agregó aunque dijo que "en la Argentina no tenemos los niveles de xenofobia y racismo que hay en Europa y en Estados Unidos".
Mármora precisó que "en toda sociedad hay mucha gente que tiene un cierto prejuicio con respecto al otro. Decir frases como 'esto es una invasión' o 'son todos criminales' nos inundan en los medios y mucha gente las utiliza para conseguir apoyo electoral. Eso es lo que hizo Trump: usó el tema de las migraciones para conseguir votos".
El especialista destacó que lo positivo tanto en la Argentina como en el resto de los países de América del Sur "es que la política migratoria nunca fue objeto de una campaña electoral", y recordó que el país "se forjó con las migraciones, construyó su identidad nacional fundiendo las distintas corrientes migratorias".
"En Costa Rica hay más extranjeros que en la Argentina, en Chile la cantidad emigrantes ha crecido mucho más que en el país. Hay que entender que la migración en la región es parte de la movilidad humana. Argentina en este momento tiene la misma cantidad de extranjeros que Venezuela", aseguró el especialista.
Y añadió: "Cuando se habla de los estudiantes extranjeros que vienen a la Argentina, en este caso de los colombianos, hay que decir que representan sólo el 4 por ciento del total de la matrícula y que los que vienen a cursar los posgrados pagan el doble que los argentinos"
Para Mármora "todo esto es un gran error, se describe una situación que no es la real, hay intereses secundarios que quieren hacer creer que la culpabilidad pasa por los extranjeros".
Precisó también que "históricamente Argentina es un país que no discrimina, se los recibe bien a los extranjeros. Tanto es así que ha crecido la llegada de estadounidenses al país en los últimos años. Eso es lo que nos diferencia del resto del mundo, que no somos una nación racista, fenómeno que crece en los países más desarrolladas".

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