"Desde hace ocho años cubro las peregrinaciones para tratar, por medio de las fotos, que la gente conozca lo que es peregrinar", expresó Ramiro Altamirano, el fotógrafo peregrino que ayer por la tarde llegó a Cerrillos junto con unas cuatro mil personas provenientes de Cachi y Payogasta. El contingente será recibido mañana a las 12.30, en la Catedral Basílica.
Al principio, Ramiro se sumó a la peregrinación de forma profesional. Después, con los años, se involucró espiritualmente. Le impactaron mucho los testimonios de fe de la gente, la solidaridad entre ellos y el desprendimiento a las cosas materiales.
"Escuché tantos testimonios, tristes y alegres, que te tocan el alma. Lo que ahí se vive es único; la amabilidad de la gente es lo que hoy en día ya no se ve en la ciudad. Eso me fortalece sacando fotos. Me asombra mucho ver a tantas personas mayores caminando", relató Altamirano.
El fotógrafo caminó 70 kilómetros, desde Cachi hasta el paraje Maray. Después en vehículo hizo de apoyo logístico en general, repartiendo agua a los peregrinos y atendiendo otras necesidades que surgían por el camino. También retrató con su lente la larga caminata.
Para su alegría, este año Ramiro fue acompañado por sus dos hijas, Rocío y Dahiana, quienes caminaron más de 170 kilómetros desde Cachi. Rocío realizó la caminata por segunda vez y Dahiana, primera. "Ellas querían experimentar en carne propia las vivencias y la fe de un peregrino", contó feliz. Además, comentó que en esta peregrinación agradeció por las salud especialmente de Dahiana, debido a que hace un mes la joven afrontó un problema de salud. Anoche el grupo de peregrinos estaba en Cerrillos.

Gestos solidarios con peregrinos

“Esto es solo una gota en medio de una tormenta”, se escuchó decir a los peregrinos de los Valles Calchaquíes, que en gran número se aproximan a la capital salteña para venerar al Señor y a la Virgen del Milagro.
El sábado descansaron en Puente Morales, y allí fueron atendidos por el equipo de colaboradores del padre Miguel, cura párroco de la iglesia San Francisco, quien desde hace varios años realiza un trabajo enorme en favor de los peregrinos procedentes de Cafayate, San Carlos y otras muchas localidades de los Valles Calchaquíes.
Allegados al mundo del automovilismo, especialmente de la categoría cafeteras, mecánicos, profesionales y amigos del padre Miguel se sumaron a brindar una mano. El cerrillano Gringo Rada se puso el delantal de cocina y se encargó de preparar un rico estofado para los peregrinos. También se los vio al doctor Jorge Chale, a Menem Abudi, al Turco Salomón y al abogado Negro Choque pelando papas.

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