Grande fue la sorpresa cuando un vecino que trabaja en una panadería en la zona de la terminal descubrió el cadáver de un hombre. Éste yacía en la intersección de calles Luis Francisco Arias y Talavera, sobre un enorme charco de sangre.
Según habría declarado, la sangre habría sido vomitada por el infortunado sujeto.
El testigo expresó que conocía al hombre, según declaró se trataba de una persona que solía pernoctar en la zona y que efectivamente estaba en situación de calle.
Iniciadas las tareas de rigor, la Policía determinó la identidad de la víctima: Ricardo Roberto Morcillo, de 52 años. El hombre estaba domiciliado en Tartagal, según informaron era paciente del hospital Psiquiátrico Miguel Ragone, y se encontraba en situación de retiro en la institución policial desde 1998.
En el hecho intervino el personal de la comisaría novena. De inmediato se puso en conocimiento del lo sucedido a la Fiscalía de Graves Atentados contra las Personas, desde donde dispusieron se haga presente el médico legal quien determinó que la muerte del hombre fue causada por una "hemorragia intestinal, a través de un paro cardiorespiratorio".
En ese sentido y tras determinar que se trató de una muerte natural, el fiscal ordenó que no se realice la autopsia y el cuerpo sea entregado a la familia.

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