La Legislatura bonaerense puso límite a las reelecciones indefinidas de los barones del conurbano. Desde ahora no podrán ser "reelegidos más de una vez consecutiva". Ni los jefes comunales ni los legisladores ni concejales ni consejeros escolares.
La prensa porteña celebró el "fin de los barones del conurbano", aunque las cuestiones institucionales no se resuelven de un plumazo. Baste recordar que el artículo 140 de la Constitución salteña es clarísimo en su primera mitad: el gobernador y el vice "no pueden ser elegidos más de dos veces consecutivas", pero de inmediato aclara que esto significa "tres períodos seguidos". Es un artículo nulo, por contradicción intrínseca.
¿Qué pasará con la ley bonaerense? En primer lugar, fue una derrota del PJ y del Frente para la Victoria a manos de Cambiemos y del Frente Renovador. Los legisladores de aquellas bancadas votaron en contra, porque las reelecciones indefinidas son el reflejo de una visión de eternización en el poder.
Con la reelección indefinida, un intendente o un gobernador van a las elecciones con ventaja: "juegan de local"; "no se les puede quebrar el saque". Por una parte, financian la campaña con los recursos del Estado; además, tienen a su alcance instrumentos que deberían funcionar como servicios pero que se convierten en instrumentos clientelares.
Salta dedica el 60% de su presupuesto (este año, casi 20 mil millones de pesos) a pagar sueldos; los municipios funcionan como cajas de empleo y a esto se suman los beneficios sociales, que pueden ser utilizados con propósitos extorsivos.
En el caso concreto del Gran Buenos Aires, haber sancionado el límite a las reelecciones supone un éxito para el nuevo oficialismo. Para entender que es una medida simplemente racional, basta tratar de encontrar explicación a los mandatos interminables de gremialistas como Hugo Moyano, Armando Cavallieri o Luis Barrionuevo. O pensar en lo que significó para el fútbol argentino la monarquía de hecho de Julio Grondona.
No basta con limitar la reelección personal. Hay que despersonalizar los proyectos políticos.
Raúl Alfonsín tuvo la tentación reeleccionista, pero no logró materializarla; Carlos Menem consiguió la reforma constitucional pero luego intentó forzar un tercer mandato; tras la hecatombe de 2001, el kirchnerismo encontró la fórmula: sucesión indefinida entre marido y mujer.
En los países que se desarrollaron, nada de esto sucedió. En cambio, basta mirar el fin de ciclo kirchnerista, que quedó un escalón antes del naufragio de la Venezuela chavista. No basta con limitar los mandatos: es imprescindible limitar institucionalmente el poder.

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Sección Editorial

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Re KennethU
Re KennethU · Hace 1 mes

Me parece muy bien que se impida la reelección indefinida en todos los cargos. También el pase del mando entre familiares al estilo Kirchner.

TOPO LEON
TOPO LEON · Hace 1 mes

ESPECIALMENTE AL INDIO GODOY Y AL RENGO SANDEZ QUE VAN TODAS LAS NOCHES TIENEN ASISTENCIA PERFECTA EN EL CASINO SALTA TOMANDO WISKY DE 12 ANOS TIMBIANDO LO QUE ROBAN A LA POBRE GENTE

TOPO LEON
TOPO LEON · Hace 1 mes

asi se le acaba el dulce a los viejos maneros y malditos que estan hace DECADAS en diferentes cargos politicos MALDITOS MALDITOS

Martin Gabriel Costello
Martin Gabriel Costello · Hace 1 mes

MUY BUENA noticia lo conseguido en conjunto por M.Vidal-Massa para Buenos Aires y que hojala como dice SAENZ se logre implementar en Salta y eliminar el TAN perjudicial QUEDANTISMO politico de Diputados(Godoy),Concejales e Intendentes que estan en el cargo hace MAS de treinta años!!Martin G. Costello!

Jacinto Martinez
Jacinto Martinez · Hace 1 mes

Malisima la nota. Este periodista se recibio por correspondencia

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