Horacio Azzolin es abogado y, desde hace más de un año, titular de la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia (Ufeci), organismo creado por la procuradora general de la Nación, Alejandra Gils Carbó, a fines de 2015 debido al avance de los delitos informáticos. Esta unidad tiene la facultad de intervenir en casos de ilícitos constituidos por ataques a sistemas informáticos o cuando un delito incluya su utilización.
El 22 de septiembre, el titular de la Ufeci visitó la provincia para brindar una conferencia sobre "Internet, niñez y derechos: Los desafíos que plantean el grooming y los ciberdelitos", en una jornada organizada por la Provincia y el Conacai (Consejo de Comunicación Audiovisual e Infancia)
En diálogo con El Tribuno, Azzolin explicó qué clase de crímenes corresponden al ciberdelito. También habló del grooming y de cómo operan las cibermafias, además de hacer una valoración sobre la legislación nacional y los códigos procesales.

¿Cuál es la definición de ciberdetlitos y el grooming?
Al ciberdelito nosotros lo consideramos un fenómeno que abarca dos conductas determinadas. Por un lado lo que son los ataques a los sistemas informáticos o los "computer crimes" (definición en inglés) y por otro lado lo que es la utilización de internet para cometer delitos tradicionales. En el primero se dañan los sistemas informáticos mientras que en el segundo grupo están todos los que implican amenazas a través de internet, extorsiones, etcétera. El grooming, conforme a nuestra legislación, es el contacto a través de un medio electrónico entre una persona y un niño con el objetivo de cometer con ese menor un delito contra integridad sexual. Ese contacto supone para nosotros la existencia de un adulto que simula su identidad y se hace pasar por un niño, para contactarse con otro. Lo consideramos el principio de otro grupo de actividades que pueden atacar a niños como, por ejemplo, la generación de pornografía infantil, abusos sexuales o la trata de personas.

La Convención de Budapest fue el primer tratado internacional para hacer frente a los delitos infor- máticos. Hasta ese momento había un vacío legal dentro de la legislación argentina. ¿Cuál es la situación actual?
La Convención de Budapest del Consejo de Europa tiene un parte que obliga a los Estados a poner en su legislación determinadas conductas como constitutivas de delitos. Nosotros si bien no somos parte del Consejo de Europa, tenemos una legislación bastante adecuada al Consejo de Europa que data del 2008 y a eso se le agrega el grooming a fines del 2013. Por lo cual, estamos bastante bien en materia de legislación penal, o sea en materia de considerar delitos a determinadas conductas, aunque nos falta todavía mejorar el tema de nuestros códigos procesales.

¿Cuáles serían esas mejoras que habría que hacer?
En estos días, el Ministerio de Justicia mandó algunos proyectos de reforma del Código Procesal Penal. Fundamentalmente lo que falta son herramientas un poco más modernas para hacer investigaciones. Figuras que permitan por ejemplo al agente encubierto en entornos digitales para infiltrarte por ejemplo en redes de pornografía infantil. O figuras que te permitan interceptar en tiempo real el tráfico en internet, cosas que hoy no están previstas en la legislación y es necesario tenerlas en cuenta.

¿Cuáles son los delitos más frecuentas?
Los que más detectamos que se denuncian en nuestro foro son los fraudes informáticos. No solamente la compra en línea con tarjetas de créditos robadas sino también la realización de operaciones bancarias con datos de nuestras cuentas que los criminales sacan sin nuestro consentimiento. Por otro lado, si bien no lo investigamos nosotros, la distribución de imágenes de pornografía infantil es otro de los delitos que más han crecido en nuestros tribunales en los últimos años.

¿En Argentina hay solo distribución de pornografía infantil o también hay generación de ese material?
Nosotros lo que advertimos es que son las dos cosas. Esto es un fenómeno a escala mundial. Hay muchos casos de distribución de pornografía infantil generada afuera y también estamos detectando casos de generación de pornografía infantil, fundamentalmente de este contacto a través del grooming, pornografía no consentida y hay mucho de eso pero también hay una parte de producción de pornografía infantil en Argentina.

¿Cuáles son los desafíos que se plantean dentro del grooming y los ciberdelitos? ¿Cómo hay que seguir trabajando?
Por un lado lo que nosotros planteamos es un enfoque de múltiples aristas. Desde el punto de vista de los investigadores, debemos contar con información fidedigna que nos permita planificar una estrategia de intervención. Necesitamos buenas estadísticas para saber dónde atacar el fenómeno y poder hacer una planificación estratégica. Después, por supuesto, necesitamos investigadores capacitados con herramientas legislativas que permitan utilizar mecanismos como los agentes encubiertos para realizar nuestras investigaciones de modo eficaz porque estas redes son muy cerradas. Después se tienen que hacer campañas de prevención porque eso minimiza el riesgo. Campañas que tienen que salir desde el Estado integrando áreas de tecnología, educación, justicia y desarrollo social.
Por otro lado, como para finalizar eso hay que crear un sistema de acompañamiento a la víctima. Que la persona que sufra esto no quede sola, que tenga un apoyo institucional del Estado en este proceso.

¿Existen cibermafias en Argentina que se dediquen a esta actividad delictiva?
Sí, hay organizaciones de crimen organizado que empezaron a mutar su modelo de negocios a los fraudes en internet y hay organizaciones que están dedicadas específicamente a conseguir datos de nuestras tarjetas de crédito. Generar ataques informáticos a empresas que tengan bases de datos de tarjetas de créditos y después de conseguir esos datos los venden en el mercado negro a gente que después los usa para hacer compras. Lo que se ve mucho en Argentina son personas que adquieren estas bases de datos por parte de quienes las venden. Empezamos a detectar de a poco, no sé si organizaciones, pero personas en Argentina que ya empiezan a hacer esto.

¿Qué recomendaciones les puede hacer a los ciudadanos que usan internet para no ser víctimas de un ciberdelito?
Les recomiendo tratar de trabajar en un ambiente seguro de internet. Tratar de no utilizar wifi públicas (bares) que no tienen claves para hacer operaciones bancarias porque toda la información que nosotros pasamos en esas redes son potencialmente captables por terceros. Hay que tratar de hacer más seguras nuestras operaciones cuando involucramos nuestros datos sensibles. Si no hay otra opción, es más seguro utilizar la conexión de 4G del celular que un wifi público. Además, usar una computadora con un software y un antivirus actualizado.

¿Qué hay que hacer si fuimos víctimas de un ciberdelito?
Fundamentalmente les diría que hagan la denuncia. Por ahí las personas no la hacen porque piensan que no se pueden investigar estos casos. Y si sufrió algún tipo de ataque lo que le recomendamos es que cambie las contraseñas de sus cuentas y revise las configuraciones de seguridad de sus dispositivos porque probablemente estén mal configurados.
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