Las medidas tomadas en tan poco tiempo por el gobierno del ingeniero Mauricio Macri demuestran la eficiencia de su equipo especialmente el económico, que busca iniciar una etapa de crecimiento y desarrollo.
Fueron muchos los cambios que instrumentó esta gestión, la decisión de retener el 35% de las ganancias que obtendrán los inversores que en los últimos meses compraron el dólar futuro a valores cercanos a los 10 pesos, la eximición del pago del impuesto a las ganancias al medio aguinaldo de diciembre a sueldos inferiores a los $30.000, la eliminación y disminución de retenciones a los productos agropecuarios, la suspensión de las declaraciones juradas anticipadas para importar, la eliminación de las retenciones a las exportaciones industriales y la exitosa apertura del cepo cambiario.
Podríamos llamarlas como urgentes, pero faltan las normas necesarias de este nuevo modelo para ordenar los desequilibrios macroeconómicos ocasionados por la gestión anterior y la disminución del déficit fiscal que genera inflación es una de ellas.
El agujero negro
Recodemos que el déficit fiscal de este año -es decir, lo que se gastó más de lo que se recaudó- estará cerca del 7% del producto bruto interno (PBI) o sea, la producción del país en un año. Si analizamos las medidas implementadas hasta ahora, observamos que aumentaría este déficit porque disminuirían los ingresos del fisco, razón por la cual es necesario y urgente la implementación de un plan para bajar el déficit fiscal.
Con la corrección del tipo de cambio y los incentivos para generar nuevos emprendimientos y mayor producción se espera que se incremente la recaudación de tributos para compensar los actuales desequilibrios.
Será muy difícil aumentar las alícuotas de impuestos porque actualmente la presión tributaria es cercana al 40%, valores considerados históricamente como elevados, observando además que la recaudación de impuestos nacionales, provinciales y municipales, más el impuesto inflacionario representa la mitad de la producción de Argentina
Si tomamos el impuesto a las ganancias observamos que para este año la recaudación de este tributo pasará el 7% del PBI, cuando históricamente no superaba el 5%, sabemos que las correcciones que se deben hacer tenderán a ubicarse en valores cercanos a los que históricamente recaudaba, la actualización del mínimo no imponible y la corrección de escalas servirán para que menos personas tengan que pagar
"Los derechos de importación y exportación fueron instrumentos de la administración central para generar desigualdades".

Si no se pueden aumentar los ingresos por medio de la recaudación, lo esperado es que baje el gasto público, los sueldos y jubilaciones son valores difíciles de reducir por el alto costo político y social que puede significar.
Si analizamos los egresos, un 20% del total de gastos corresponden a transferencias que realiza el gobierno a privados, de ese importe más de la mitad se destina a pagar subsidios económicos siendo los del sector energético y el transporte los que encabezan la lista, las transferencias discrecionales también son significativas, estos son los gastos que el gabinete económico del Presidente está trabajando para disminuir.
Sabemos que la forma más segura de cubrir estos desequilibrios es con crecimiento de la economía, pero por la magnitud del gasto heredado y lo difícil que será reducirlo, podemos suponer que no alcanzará un año para lograr el equilibrio entre ingresos y egre sos.
Desde 2011, la recesión es total.
Relaciones fiscales

La mala distribución de los ingresos que recauda Nación y coparticipa a las provincias ha servido para generar los desequilibrios y distorsiones de la renta pública cuyas consecuencias podemos observar.
El cobro de los derechos de importación y exportación fue uno de los primeros instrumentos que utilizó la administración central para generar desigualdades, las inundaciones de barrios y pueblos enteros, la falta de atención oportuna de la salud, las distancias a recorrer por malos caminos para llevar producciones a los centros de consumo, los altos costos de transporte por falta del ferrocarril, el déficit y la precariedad de viviendas, la lamentable educación, la desnutrición, la cantidad de jóvenes sin trabajo, el consiguiente desarraigo de su familia, el desigual desarrollo de regiones, entre otras fueron las consecuencias de una mala distribución de los ingresos.
Observando las distintas necesidades de las provincias como consecuencia de una mala distribución de la Nación, deducimos que en el país ha fracasado el sistema impositivo y el pensamiento político, razones más que válidas y aprovechando un cambio de gobierno para pedir mayor equidad en la distribución de la renta.
Sabiendo que existen muchos intentos de modificar la ley de coparticipación federal exigida por la Constitución Nacional y lo difícil que resulta que todas nuestras provincias se pongan de acuerdo, me he permitido realizar algunas sugerencias para modificar o derogar algunos impuestos dándole mayor participación a las provincias en su recaudación y posterior distribución.
a) Impuesto a las ganancias con tasas diferenciadas para los trabajadores y las empresas, proponiendo que lo recaude las provincias de acuerdo al domicilio de cada contribuyente.
b) Impuesto al valor agregado, quizá sea un gravamen desde lo teórico el más completo, pero las altas tasas han alentado una enorme evasión, razón por la cual será necesario buscar un impuesto más simple y de mejor control, como por ejemplo el impuesto a las ventas minoristas y mayoristas con tasas distintas de cobro exceptuando a las exportaciones y que los recauden las provincias.
c) Bajar el impuesto a los combustibles especialmente en zonas alejadas de los centros de consumo, reducir o eliminar los aportes patronales y las contribuciones a la seguridad social, disminuir las indemnizaciones patronales especialmente a las pymes, estas modificaciones tendrán un carácter netamente de fomento e incentivo a pequeños emprendimientos.
d) Derogar el impuesto a los débitos y créditos bancarios tendría que formar parte de la reforma fiscal, se podrá crear un nuevo impuesto que grave la posesión de tierras aptas para la agricultura y ganadería, valuadas a precios de mercado.
e) El impuesto a las actividades lucrativas o ingresos brutos, con este nuevo esquema de grabar ventas y cobro de las provincias, desaparecería.
f) También tendrán que replantear el impuesto inmobiliario y derogar otros como el impuesto de sellos.
Esta propuesta de reforma impositiva le dará a las provincias un rol mucho más activo en la recaudación de tributos dado que buscarán, ya incentivadas, terminar con la evasión que tanto mal le hace a nuestra economía.
En épocas de cambios sería interesante que también se hagan con la recaudación y distribución de los ingresos teniendo a las provincias como protagonistas

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Sección Editorial

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jose rojas
jose rojas · Hace 11 meses

pueden informarme que paises del uno a diez tienen mayor defiit


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