En la dosis adecuada, el sol también es beneficioso para la salud e, incluso puede utilizarse como tratamiento. Aquí sugerimos cómo aprovechar las propiedades beneficiosas de las radiaciones solares y evitar sus riesgos.
La actual cultura del sol está dominada por el ideal del cuerpo perfectamente bronceado y a pesar de los riesgos asociados al exceso de exposición solar, muchos no dudan en tumbarse el día completo bajo los rayos UV. Sin embargo, la helioterapia ofrece un modelo alternativo, donde la salud y el bienestar están en primer lugar.

¿Qué es la helioterapia?

La acción terapéutica de la radiación solar es conocida como helioterapia. Practicados con moderación, los baños de sol son utilizados desde épocas remotas para combatir y tratar diversas enfermedades y para mantener el buen estado de salud general. Se pueden realizar en distintas zonas ambientales o climáticas y se pueden practicar tanto en invierno como en verano. No obstante, no es recomendable que el clima en que se realiza la terapia sea demasiado cálido ni demasiado frío. Los días secos, templados y con cielo despejado son los más indicados.

Los efectos del sol

El sol emite diferentes tipos de radiaciones y cada una posee efectos particulares sobre la salud y el organismo:
- Fortalecedor óseo: La radiación ultravioleta del tipo B (UVB) favorece la síntesis de vitamina D, la cual necesitamos para que el calcio y el fósforo se fijen en los huesos y para metabolizar los hidratos de carbono.
- Acción antibacterial: Bajo la acción de las radiaciones ultravioleta muchas bacterias pierden la capacidad de reproducirse, reducen su vitalidad y mueren. Cuando nos exponemos al sol, esta acción antibacterial se produce sobre la piel.
- Antidepresivo: La luz del sol resulta imprescindible en la regulación de la secreción de hormonas y neurotrasmisores. Por eso, cuando escasea se multiplican las probabilidades de sufrir depresión o desordenes del estado de ánimo.
- Antiinflamatorio: El sol estimula la circulación sanguínea y las terminaciones nerviosas de la piel, lo que produce un efecto analgésico.

La fuerza curativa del sol

Los baños de sol están indicados para combatir y tratar diversas enfermedades y desordenes. Estos son los más habituales:
Anemia: El déficit de glóbulos rojos, que transportan oxigeno, es una de las indicaciones tradicionales de la helioterapia. Los rayos del sol, especialmente los tomados en la alta montaña, provocan un aumento directo de los glóbulos rojos en circulación y aceleran la curación si se complementa con una dieta especial o con suplementos.
Sistema Respiratorio: Se recomiendan los baños de sol de la cintura para abajo con el fin de descongestionar los pulmones, al mismo tiempo que la persona se beneficia de las propiedades antibióticas y fortalecedoras.
Osteoporosis: Es una de las indicaciones evidentes, puesto que el sol provoca la síntesis de vitamina D y esta ayuda a fijar los minerales en los huesos. Por esta misma razón, los baños de sol están indicados en casos de fracturas.
Genitales: Los baños de sol sobre los órganos genitales de la mujer son eficaces en la sequedad vaginal, las infecciones por hongos, las menstruaciones dolorosas y la insuficiencia en los ovarios. En el hombre, se utiliza contra la impotencia, la erección débil y las inflamaciones de la próstata.
Muchas otras patología pueden ser aliviadas con baños de sol.

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