Hillary Clinton fue nominada anoche oficialmente como la candidata presidencial del Partido Demócrata.
La ex secretaria de Estado consiguió los votos de más de 2.382 delegados en el Wells Fargo Center de Filadelfia. De esta forma se convirtió en la primera mujer que representará a uno de los principales partidos políticos de EEUU.
La Convención Nacional del Partido Demócrata proclamó ayer a Hillary Clinton como su candidata a la presidencia en las elecciones de noviembre en Estados Unidos, en un hecho sin precedentes.
La ex secretaria de Estado superó el número necesario de votos de los delegados (2.382) para ser declarada aspirante a la Casa Blanca. Así, Clinton se convirtió en la primera mujer en alcanzar esta responsabilidad en uno de los dos principales partidos estadounidenses.
En la campaña por la Casa Blanca, Clinton tendrá como rival al polémico y carismático multimillonario Donald Trump, quien hace una semana fue nominado formalmente como candidato del conservador Partido Republicano.
La lista de oradores de esta segunda jornada de la Convención Demócrata incluye nada menos que al marido de Hillary, el expresidente Bill Clinton, aún considerado un referente natural para los demócratas y quien deberá defender la candidatura de su esposa.
Aunque el resultado de la votación no debía presentar sorpresas, la ocasión puede convertirse en el escenario de la división reinante en el partido ante la nominación de Clinton y, por ello, la dirigencia busca desesperadamente unificar filas.
El senador Bernie Sanders, cuyos seguidores en la primaria se resisten a apoyar a Clinton, mantuvo este martes una reunión con delegados del estado de California y nuevamente las posiciones quedaron en carne viva.
"Lo que debemos hacer ahora es derrotar a Donald Trump y elegir a Hillary Clinton. O más tarde miraremos hacia atrás solamente para arrepentirnos", dijo Sanders ante delegados que no se mostraban muy convencidos. "En mi opinión, es demasiado fácil abuchear, pero es mas difícil mirar el rostro de los niños que deberán vivir bajo una presidencia de Trump", añadió el experimentado senador, que en la primaria se convirtió en el abanderado de los electores irritados con el rumbo del partido. La gran incógnita es la tendencia que adoptarán los seguidores más radicales de Sanders, quienes forman parte de un grupo que se denomina Bernie o Nada, que se resiste a apoyar a la ex secretaria de Estado.
El expresidente Clinton era este martes el orador principal, con un discurso que, según fuentes del partido, ofrecerá su visión sobre las cualidades de su esposa para ocupar la Casa Blanca e insistirá en la necesidad de que los demócratas cierren filas detrás de ella.
Una niña aplacó las divisiones En medio de tensiones, la niña Karla Ortiz, de 11 años, habló en la convención y dijo: "Quiero seguir viviendo acá, somos guatemaltecos y no me imagino llegar a casa y verla vacía, porque el señor Trump, de llegar a ser presidente, nos echará a todos. Mis padres eligieron vivir en este lugar por una vida mejor". Y fue ovacionada.
El exmandatario es el principal impulsor de la candidatura de su esposa.
La división en el seno del partido se hizo dolorosamente patente el lunes en la primera jornada de la Convención Nacional, cuando cada vez que el nombre de Hillary Clinton era pronunciado por los oradores la plenaria estallaba en un ensordecedor duelo de abucheos y vítores.

Michelle y Hillary hicieron las paces

Estaban distanciadas y el lunes se reconciliaron durante la convención en Filadelfia. "Gracias a Hillary Clinton mis hijas dan por hecho que una mujer puede ser la próxima presidenta de Estados Unidos", dijo la primera dama, Michelle Obama en su discurso de apoyo a su otrora adversaria, la candidata demócrata.
Cuando Michelle Obama extasió al público de la convención demócrata el lunes por la noche en Filadelfia, lo que había sobre aquel escenario no era una primera dama más apoyando a la candidata del partido de su marido. Michelle dio su apoyo a Hillary Clinton en un discurso emotivo y pasional que cristalizó la paz entre dos mujeres con una relación muy difícil detrás. Se conocieron en 2008, cuando la hoy candidata compitió con Barack por la nominación demócrata en unas primarias que resultaron muy virulentas, y a Michelle le costó pasar página de los ataques al actual mandatario estadounidense.
Michelle es descendiente de esclavos de color, criada en un barrio obrero de Chicago y formada en Harvard, Michelle Obama encarna el sueño americano que el Partido Republicano da por muerto.
El lunes apeló al carácter histórico de que una mujer salga elegida para la Casa Blanca, del mismo modo que fue crucial que un afroamericano ganara las presidenciales en 2008. "Me despierto cada mañana en una casa que fue construida por esclavos y hoy veo a mis hijas, dos inteligentes chicas negras, jugar en su césped", así resumió Michelle lo que es cambiar la historia de un país, y reiteró que: "Mis hijas dan por hecho que una mujer puede ser la próxima presidenta de los Estados Unidos gracias a Hillary".
Por último, Michelle Omaba dijo que: "Confío en Sanders para calmar a la izquierda demócrata y apoyar a Hillary".


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