Tras los sorpresivos resultados del plebiscito de paz en Colombia y el voto del Brexit en Gran Bretaña -en que casi todas las encuestas se equivocaron-hay que preguntarse si algo similar podría ocurrir en las elecciones de Estados Unidos. Y la respuesta es sí. La razón por la que sigo nervioso ante la posibilidad de que Donald Trump gane a pesar de la actual ventaja de cuatro puntos de Hillary Clinton en las encuestas -sí, adivinaron bien, creo que Trump sería un presidente mentalmente inestable, errático y peligroso- es simple: las encuestas no son lo que solían ser.
"Cada día es más dificil encuestar científicamente y conseguir resultados que sean confiables, sobre todo cuando hablamos de encuestas telefónicas", me dijo el veterano Sergio Bendixen, fundador de la firma encuestadora Bendixen & Amandi. "La gente está harta de recibir llamadas de encuestadores, y muchos ya no responden". Bendixen dice que el porcentaje de personas que contestan las llamadas de los encuestadores ha disminuido dramáticamente en las ultimas décadas. Mientras que un 80 por ciento de los estadounidenses respondía a las llamadas de los encuestadores hace cincuenta años, sólo un 30 por ciento hoy responde a llamadas realizadas por encuestadores de carne y hueso, y solo un 10 por ciento contesta llamadas automatizadas, afirma. En Colombia, las más importantes firmas encuestadoras -Gallup, Ipsos Napoleón Franco y Cifras y Tendencias- pronosticaron que el acuerdo de paz ganaría por un margen de entre 24 y 30 puntos porcentuales. Después de la votación en Colombia, muchos analistas dijeron que el voto en contra de los acuerdos había ganado porque la complacencia entre los votantes de "sí" condujo a que muchos de ellos se quedaran en sus casas el día de la votación. Además, un alto abstencionismo, el hecho de que los partidarios del "no" estaban más motivados que sus rivales y el mal tiempo en las zonas costeras donde el voto de "sí" era fuerte, también condujo al resultado inesperado, dijeron. Pero pocos mencionaron que las encuestas son cada vez menos fiables. Cuando le pregunté a Bendixen si lo mismo podría ocurrir en Estados Unidos, me dijo: "Sí, aunque la diferencia es que en Estados Unidos hay muchas más encuestadoras profesionales que en otros países, que buscan a muestras representativas de la población. Hoy, la mayoría de las encuestas muestran que Clinton está adelante," me dijo Bendixen, quien ha trabajado principalmente para candidatos demócra as. "¿Pero, podría ganar Trump? No es probable, pero es posible."

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