Carta de Lectores

Prevención de un ACV

Del mismo modo que se alienta a la sociedad saber cómo proceder asistiendo con la reanimación cardiopulmonar (RCP) a quien padece un ataque cardíaco, sería importante destacar la concientización de aquellos que potencialmente estén expuestos por sus síntomas a padecer un ACV, previniéndolo. Hace poco leí en un reportaje que le hicieron a la doctora Daiana Dossi, Médica Neuróloga del Fleni, que hicieron un relevamiento entre los años 2014 y 2016 que se llamo Sifhon. Saber de los síntomas solicitar ayuda y recibir tratamiento urgente es la diferencia entre la vida y la muerte. Una contribución más por parte del equipo del Fleni liderado por el Dr. Sebastián Ameriso. ¡Gracias!

Roberto Rubén Sánchez

Amigos son los amigos

¿Por qué Máximo Kirchner no ha ido a visitar a Milagro Sala en el penal de Jujuy? ¡Es un diputado! Hasta el Papa le mandó un rosario "bendecido". No se puede creer cómo se abandona a los amigos cuando ya no sirven a sus intereses. La detenida debe extrañar mucho al "Principito", que recibía cifras millonarias que ella recaudaba religiosamente de las supuestas obras públicas, sin ejecutar, y se los entregaba en Olivos en grande bolsos apropiados para ese fin delictivo. Lo mencionado está debidamente registrado y documentado en los medios televisivos nacionales y la ciudadanía enojada, por el gran robo del siglo hoy, "se fija" y quiere que el dinero usurpado regrese al erario.

María Emilia Farros

Nepotismo

Cuando las mieles del poder nublan el pudor y el decoro, surge el nepotismo. Fue conmovedor escuchar al ministro de modernización Andrés Ibarra pretender justificar algo para nada moderno como es el nepotismo. Nos informó que en el Gobierno están pensando concursar "otros" cargos, desde luego no los ocupados hoy por los familiares de funcionarios. Es que, repitiendo literalmente las excusas del kirchnerismo, la dedocracia de los funcionarios de turno es el método para medir idoneidad y definir jugosos salarios de la propia familia puesta en funciones. El único valor para la selección es lo que llamó "confianza" que, según nuestra larga experiencia, no es otra cosa que omertá, ya que no es justamente idoneidad medida por tribunales independientes. Queda así sembrado el germen de latentes asociaciones ilícitas dentro de la cosa pública. Es que las clases políticas no aprenden ni quieren aprender. Ello explica que, salvo raras excepciones (caso de Ernesto Sanz), haya un instintivo rechazo a permitir la creación de una Conadep de la corrupción. No es cuestión de escupir para arriba. ¿Estará el Gobierno aún en la etapa de inocencia, como para que Macri emita un decreto eyectándolos, o habrá entrado en la etapa de cinismo, en que todo es explicado y justificado, es decir en el comienzo del fin?

Hugo Tellechea. Rosario de Lerma

Rutas trágicas

Lo bueno debe destacarse. Me refiero a la labor del periodismo que tan profesionalmente nos informa al instante lo que sucede en nuestro país, descartando a unos cuantos aventureros que realizan un trabajo vil por conveniencias personales o políticas.
Nos llamó poderosamente la atención ver en la TV el mal estado de la ruta 16.
Las peores tragedias se han registrado con la brillante "ausencia" de los gobernantes e intendentes, máximos responsables de estos inauditos siniestros. Aún está latente el accidente en Rosario de la Frontera, Salta, cuando se trasladaba a 60 gendarmes a Jujuy en un colectivo que cayó del puente al río Balboa, quedando aplastados 41 efectivos que acudían a controlar las violentas manifestaciones de los militantes de la Tupac Amaru de Milagro Sala.
Las noticias mencionaron la presencia del gobernador de Salta, Urtubey, quien dijo que la cifra de los fallecidos era de 43 gendarmes y no 41. En este contexto, la sociedad se pregunta a casi un año del luctuoso suceso: ¿se preocupó Urtubey de arreglar la ruta tendiente a evitar más muertes? Es evidente la desidia y los muertos se siguen amontonando en las rutas, mientras los responsables, inmutables ante el horror, siguen escalando posiciones que los traslade a la cúspide del poder... total aquí, no pasó nada.

Por Alejandra Pérez Ortega