El cura Brochero ya es santo, el primer santo auténticamente argentino. Es una jornada histórica para los fieles argentinos: el papa Francisco inició desde las 5.15, hora argentina, la misa de canonización del cura cordobés José Gabriel Brochero (1840 1914).
Entonces, aplausos y vivas estallaron entre los más de 1000 argentinos presentes para la misa de canonización -la mayoría cordobeses como el Cura gaucho-, identificables con banderas albicelestes con figuras del nuevo santo y ubicados en el sector adyacente al denominado brazo de Carlo Magno. Desde allí, se podía ver de frente, colgado desde la logia central de la Basílica de San Pedro el tapiz con la imagen del Cura Brochero junto a su fiel mula Malacara. La imagen estaba junto a la de los otros seis beatos canonizados en la misma ceremonia: dos franceses, Salomon Leclercq (1745-1792) y Elisabeth Catez (1880-1910); dos italianos, Lodovico Pavoni (1784-1849) y Alfonso Maria Fusco; un español, Manuel González García (1877-1940); y un mártir mexicano, José Sánchez del Río (1913-1928).
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Antes de que el Papa los proclamara santos, con un tradicional rito en latín, el coro de la Capilla Sixtina entonó el Veni Creator Spiritus, que invoca la presencia del Espíritu Santo. Luego, el cardenal Angelo Amato, prefecto para la Congregación de las Causas de los Santos, leyó una breve biografía de cada uno, en italiano, según consigna La Nación.
Nacido el 16 de marzo de 1840 en Santa Rosa de Río Primero, Córdoba, Brochero fue un "pastor con olor a oveja" comprometido con el anuncio del Evangelio y en la educación del pueblo, que divulgó la práctica de los ejercicios espirituales de San Ignacio. "Empeñado para favorecer el desarrollo del territorio, promovió la construcción de iglesias, capillas, escuelas rurales y caminos rurales", dijo Amato, que recordó que el "Cura Gaucho" murió ciego y leproso.
Después de que el coro entonara las litanías de los santos, con la fórmula ritual en latín el Papa proclamó santo a Brochero, el "cura gaucho" famoso por evangelizar a lomo de mula a la pobre gente de campo, compartiendo su vida con ellos y promoviendo su elevación humana y religiosa, convirtiéndolo en el primero 100% argentino.
En primera fila asistían al histórico evento el presidente Mauricio Macri y su mujer, Juliana Awada -que ayer tuvieron un encuentro privado con el Papa-, junto a otras delegaciones oficiales. Muy cerca de ellos, se destacaba la ministra del ambiente Segolene Royal, ex mujer del presidente francés, Francois Hollande, ataviada con un elegante vestido azul eléctrico.

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