El presidente de Francia, François Hollande, se dirigió ayer a la nación en un discurso ante los parlamentarios de las dos cámaras del país reunidos en Congreso extraordinario en Versalles. "Francia ha sido herida. De gravedad. Pero la potencia de Francia es enorme y podría arrastrar a toda la comunidad internacional". Es lo que pretende el presidente francés, François Hollande, que ha anunciado una reforma de la Constitución que le permita hacer frente al terrorismo islámico con toda la fuerza posible. "Hay que destruir el Estado Islámico, y es una necesidad de toda la comunidad internacional", ha asegurado este lunes en un discurso ante el congreso extraordinario, que incluye a la Asamblea Nacional y al Senado, y que se ha desarrollado en el palacio de Versalles.
Hollande considera que es el momento. Que los ataques terroristas no han supuesto únicamente un ataque a la integridad del estado francés, sino que es toda la comunidad internacional la que debe reaccionar. Las medidas que se tomarán comienzan a dejar claro que la seguridad se impondrá sobre la libertad de movimientos, y que se trata de un fenómeno que irá a más. La primera decisión de Hollande, que ha asegurado que su país "está en guerra", es declarar el estado de emergencia durante tres meses. Eso supone registros domiciliarios y detenciones sin orden de los jueces. Respecto a la llamada a la comunidad internacional, para que se implique, el presidente francés, se lo pide en primer lugar a la Unión Europea, porque todos sus miembros se deben ayudar si uno es "atacado". La otra es para conseguir una coalición única, también con Rusia, contra el Estado Islámico en Siria, y la tercera esperar una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU contra los yihadistas.
Francia es el país de las libertades, de la integración de los inmigrantes, del asilo político. Pero eso ha comenzado a cam biar.
Sarkozy presiona
El país vive un auténtico terremoto, porque a esos anuncios de Hollande añadió peticiones más drásticas por parte de sus adversarios políticos. Es el caso del expresidente Nicolas Sarkozy, quien reclamó que a los sospechosos se les fije en una zona determinada, y que les coloquen brazaletes electrónicos de geolocalización. El efecto de pecar por exceso pasó a ser una realidad, aunque se insiste, en palabras de Hollande, en la situación "de guerra".

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora